viernes, 25 de abril de 2014

"Amor En Desencuentro" capítulo 16

                       





Nikko coloco la segunda taza de café sobre la mesa y se sentó frente a Julián.
-       ¿¿Y cuando hayas terminado de arreglar ese viejo rancho que planes tienes?? –
Julián miro su taza y suspiro.
-      Realmente no lo sé, vine a este lugar porque era lo que Renzo hubiera querido y porque en cierta forma necesitaba escapar, necesitaba aire. Aire real y no solo humo de carros.
Julián asintió.
-      Creo que te entiendo, por eso mismo deje el hospital en la ciudad y vine a crear mi propio consultorio en este lugar. Quería que mi hija viviera corriendo libre, respirando aire y no encerrada en un edificio.
-      Tu hija es hermosa – apunto Julián – lamento no haber conocido a su madre.
Nikko suspiro y negó despacio con la cabeza.
-      Era una mujer hermosa y muy buena. Yo la quería. Me hubiera gustado poderle haber dado más.
Julián estudio a su amigo.
-      A que te refieres.
Nikko se levanto y volvió con un relicario. Se lo entrego a Julián y este lo abrió.
El joven rubio se quedo sorprendido con la foto que encontró en el interior.
-      Yo quería a mi mujer – comenzó Nikko– ella era  la mujer más buena que he conocido.
-      Pero no la amabas.
-      No, la quería como a nadie, pero realmente nunca la ame.
Julián observo la foto dentro del delicado relicario de oro.
-      Yo – hablo Nikko – siempre estuve enamorado de ella – dijo señalando el objeto en las manos de Julián – pero ella siempre amo a otro y cuando se caso yo… También decidí que era hora de sentar cabeza así que hice lo mismo. – Miro a Julián – Y no me malinterpretes no me arrepiento, viví años maravillosos junto a mi mujer y ella me dejo lo que más amo en esta vida, mi hija, pero…
-      No era Yamila – finalizo Gastón mirando la pequeña foto de Yaya dentro del relicario.
-      No, no era Yaya… Desde la primera que vi a esa petiza rubia la ame como a nadie… pero ella se caso con Ernesto y yo…  no supe que hacer, necesitaba olvidarla.
-      Y nunca lo conseguiste…
Nikko rio sin humor.
-      No, una vez que te enamoras de esa manera jamás terminas de superarlo por completo. En cierto punto me siento culpable.
Julián lo miro confundido.
-      Cuando murió mi esposa la llore y seguí con mi vida – Nikko miro hacia la amplia ventana desde donde se veía un cielo nublado y siguió hablando con voz vacía –pero cuando murió Yamila, aun después de años de no haberla visto y haber seguido cada uno con su vida, no pude evitar sentir que una parte de mi moría con ella.
Julián lo sintió por su amigo.
-      Jamás me he enamorado de esa forma – comento Julián – aunque lo he intentado.
-      Es algo que tu no buscas y llega cuando menos lo esperas. Hubiera dado mi vida porque Yami me mirara, pero ella solo tenía ojos para Ernesto. -  El último comentario lo dijo rechinando los dientes. – aunque… - sus gesto se suavizo – espero estarme equivocando pero puedo reconocer en ti el mismo sentimiento que veía en mí cuando pensaba en Yaya.
Julián lo miro confundido.
-      Ya te dije que jamás he amado de esa forma.
-      ¿¿estás seguro Julián??  Estoy casi seguro de haber reconocido el mismo sentimiento en tus ojos hoy, mientras bailabas con Yidda.
_____________________________________________________________________________

“ – Mi amor está lista la cena – Yidda se asomo a la puerta y se recostó del umbral para ver a su amoroso esposo jugar con su hija.

Julián mecía a su niña entre sus brazos mientras esta reía encantada y balbuceaba en sus brazos. La luz suave de la chimenea se proyectaba en los rubios cabellos de padre e hija.
La niña tomo el reloj de su padre y centro su atención en el.
Julián alzo la vista y le regalo una radiante sonrisa a Yidda quien con el corazón en un puño se acerco a ellos y se sentó frente a su bebe.

La hermosa pequeña rubia con ojos verdes bostezo con su boquita formando un perfecta “o”.
Ambos padre la miraron soñadores y sonrientes mientras Yidda la tomaba en brazos y Julián iba por su guitarra para tocar una suave melodía que tenia hechizadas tanto a la madre como a la hija. 
“La vida no podía ser más dulces” pensó Yidda mientras la bebe cerraba sus ojitos y se quedaba profundamente dormida. 

La acostaron en su cunita y bajaron para sentarse frente a la cálida chimenea.
-      No tienes hambre?? – Pregunto Yidda recostada en el suave pecho de su marido.
Julián jugueteaba distraído con un mechón de su cabello y no contesto.
-      Hey – Yidda se giro para verlo - ¿¿No tienes hambre?? La cena esta lista.

Bajo las suaves luces los ojos azules de Julián relampaguearon peligrosos.
En un abrir y cerrar de ojos Yidda se encontraba bajo Julián quién  estaba llenando de besos su cuello.
-      No – contesto Julián con la voz ronca – No tengo hambre – se detuvo divertido y abrió la blusa de la joven. – por lo menos no de comida. – termino de decir antes de devorarla a besos.

El beso se hizo más profundo, más insistente. Julián tiró de su labio inferior con los suyos, haciendo que abriera la boca, e introdujo la lengua en su oscura calidez. La joven suspiró  y alzó una mano para acariciarle la mejilla con suavidad.
Las acometidas de su lengua eran tan sugerentes, estaban tan cargadas de sensualidad, que desarmaron a Yidda por completo.  Un largo y placentero gemido escapó de su garganta mientras él se posaba sobre ella; apartándole las piernas para poder acariciarla entre los muslos.
Julián la recorrió todo el cuerpo con las manos y le bajo la camisa por los brazos desnudándola hasta la cintura.
-      Hermosa -susurró él y le besó un pecho cubierto de encaje.
Yidda se arqueó, derritiéndose de placer. Deseó que él no parara nunca. Gimió y suplicó, mientras Julián buscaba la cintura de sus pantalones, para quitárselos...
Un llanto, el llanto de una bebe rompió el seductor momento.

¿¿Un llanto?? No era un llanto, Yidda se giro y abrió los ojos. ¿¿Dónde estaba?? Le costó un minuto orientarse.
Ernesto entro por la puerta con una sonrisa lasciva y se acerco para besarla, ella se aparto como pudo y salió de la habitación.
Había sido un sueño, quiso llorar.
¿¿Pero que le pasaba??
Yidda miro por la ventana del pasillo y vio que era temprano.
Julián la estaba perturbando. Enderezo los hombros y decidió que algo debía hacer.

No hay comentarios:

Publicar un comentario