lunes, 31 de marzo de 2014

"Me haces volar" corto Alondra y Mario




Me haces volar

Alondra & Mario

-“El viento en la playa siento pasar, daría lo que fuera porque estés acá…”

Era domingo en la mañana, y Combate estaba de gira en Colán. Alondra y Yamila tomaban el sol, mientras los demás combatientes conversaban en el otro lado de la terraza del hotel. Hacía demasiado calor.

Alondra se incorporó para tomar agua, y su mirada se cruzó con la de Mario. Una sonrisa se le escapó de los labios, y le guiñó un ojo. Mario le mandó un beso, y gesticuló con sus labios un “te quiero, princesa”.  Ella volvió a echarse sobre la hamaca, y cerró los ojos. Mario. En ese momento no había nada más en su mente. Y eso la hacía feliz. Sonrió, y en sus pensamientos volvió a repetir su nombre.

-“Una brisa trae tu perfume, te extraño cuando no estás…”

Sintió que alguien le dio un beso en los labios. Abrió los ojos y lo vio sentado a su lado. Lo abrazó fuertemente.

Alondra se puso de pie y se envolvión con un pareo a modo de falda. Se acercó a Mario y le susurró algo al oído. Luego se dirigió a las escaleras, y Mario fue detrás de ella.

Salieron del hotel y bajaron a la playa. Cuando Mario estuvo seguro que los demás no los podían verlos, cargó a Alondra en brazos y la llevó corriendo hasta la orilla del mar.

Llegó y la puso en el suelo. Alondra tenía una gran sonrisa en el rostro. Abrazó a Mario por el cuello y le dio un tierno y corto beso en los labios.

Se separaron unos centímetros y se miraron a los ojos. Sus pupilas brillaban. Estaban enamorados, como nunca antes lo habían estado. A sus cortos veintiún años, ya sabían lo que era el amor verdadero.

-“Vos me hacé volar, yo por vos sin miedo voy a intentar, porque extraño tu sonrisa, tus besos, tus caricias…”

Alondra se quitó el pareo y corrió en dirección al mar. Mario la miró, se quitó las zapatillas y fue tras ella. Se zambulló en la primera ola que encontró, y luego se acercó nadando a Alondra.

Mario: ¡Princesa!

Alondra volteó, con el corazón latiéndole a mil por hora. Avanzó lo más rápido que pudo hacia Mario y lo abrazó. Él trató de darle otro beso, pero esta vez Alondra no se dejó. Riendo, se sumergió en el mar, y Mario la siguió. Cuando ella salió del agua, Mario aprovechó para acercarse sin que se diera cuenta y abrazarla.

Mario: Ya pues, un beso, Alito…

Alondra se rió.

Alo: Nop.

Mario: ¿Por qué eres así? Me tienes rogando siempre…

Alo: Así tiene que ser, ¿no? Igual, tú aún no me pides para ser enamorados, así que no tienes derechos. Yo decido si no te beso… o si te beso.

Alondra avanzó un poco y le dio un beso a Mario. Retrocedió un poco y lo miró a los ojos, sonriendo.

Alo: Te quiero mucho, muchisisisímo.

Mario: Yo más, princesa.

El corazón de Alondra se aceleró, como cada vez que Mario la llamaba “princesa”. Era algo difícil de explicar. Se dio cuenta que era verdad lo de las mariposas en el estómago, pero no eran unas cuantas. Eran cientas, miles, millones de mariposas que hacían que Alondra se sonroje, ría y se quede muda. De lo único que estaba segura era que eso era lo más lindo del mundo, y eso se llamaba amor.

-“Siempre te voy a amar…”

Levantó el rostro y miró a Mario a los ojos. Se quedaron en silencio, abrazados. Lo único que se escuchaba era el sonido de las olas y el latido de sus corazones, siendo este sonido muchísimo más fuerte y poderoso que el anterior. Y es que el amor puede con todo y con todos.

Mario le acarició el rostro. A Alondra se le escapó un suspiro. Se acercó y le dio un beso en la mejilla. Las manos le temblaban levemente. Estaba nerviosa. Sabía que había llegado el momento, Mario le diría para estar con ella. Acercó sus labios a los de él y le dio un beso.

-“El lago en la orilla roza mis pies, mi mundo sin ti se pone al revés…”

Mario sonrió, enamorado. La tomó de la mano.

Mario: Salgamos del mar. Tengo algo que decirte algo.

Alondra lo siguió. Extendió su pareo en la arena y se echó sobre él. Mario se sentó a su lado. Esperó a que Alondra terminara de echarse bloqueador y atarse el cabello, y luego le dirigió la palabra.

Mario: Alito…

Alo: ¿Sí?

Mario: Hace tiempo te quería decir algo –la tomó de las manos- contigo siento cosas que no había sentido con nadie nunca antes.

Alondra no sabía que decir. Lo miró fijamente, con sus ojitos que brillaban.

Mario: Desde que llegaste a mi vida soy feliz. Es la primera vez que me preocupo por lo que alguien piense de mí, que me esmero por hacer feliz a alguien, que puedo decir que amo a alguien. Y quería saber si… -se acercó a ella, le acomodó el cabello y le susurró al oído- Alondra, ¿quieres estar conmigo?

Para Alondra, en ese momento se detuvo el tiempo. Las mariposas en el estómago se multiplicaron infinitamente. Movió un poco su rostro, y su narizchocó con la de Mario. Cerró los ojos y le dio un beso a Mario. Por primera vez, supo lo que era amar a una persona. El corazón le latía tan fuerte que podía escucharlo.        

-“Vos me hacés volar, yo por vos sin miedo voy a intentar porque extraño tu sonrisa, tus besos tus caricias…”                                                                                                              

Se separó unos centímetros de Mario. Lo miró a los ojos, y sonrió. De sus labios salió la respuesta que él llevaba esperando tanto tiempo.

Alondra asintió con la cabeza, feliz.

Alo: Sí.

Abrazó a Mario, y él perdió el equilibrio y cayó sobre la arena. Ambos rieron. Por fin estaban juntos.

Mario: Yo, Mario Sergio Irivarren León, prometo amarte a ti, Maria Alondra  García-Miró  Santillana por el resto de mi vida.

Alo: ¿Palabra de michifus?

Mario le dio un corto y rápido beso.

Mario : Palabra de michifus.

-“Siempre te voy a amar…”

~*~

Canción: Me haces volar – Lali Espósito

 


Corto de @daniespos

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