domingo, 23 de febrero de 2014

"Sin Olvido" capítulo 38





Al medio día Mario, Angie, Segundo y Diana llegaban al caserón.
Angie: al fin llegamos, ya estaba harta de estar sentada, encima Mario no dejaste de quejarte todo el viaje
Mario: no era justo que por un error Diana viajará en primera clase y encima con el tigre-enojado
Diana: no viaje solo yo en primera, también viajo Yidda y la aerolínea fue muy amable dejando que Segundo fuera conmigo.
Mario: si, pero yo tenía pensado pasar todo el viaje haciéndonos mimitos y en su lugar tuve que viajar con Angie.
Diana: yo no me quejo, la verdad me trataron muy bien y a segundo también
Mario: ese tigre es un mimado, a todo el mundo le cae bien-celoso
Diana sonrió: eres un celoso-lo beso
Angie: ¡Ey! Estoy yo acá, no da que empiecen con sus mimos delante de mí, por eso me voy a desempacar-sonrió y se fue.
Mario: nosotros podríamos hacer lo mismo, y repetir la buena noche de a noche-besaba el cuello de ella.
Diana: Mario, no seas zarpado-sonreía-tú ve y empieza a desempacar, yo veo dónde se metió Segundo y voy.
Mario: no quiero ir solito-hacía puchero
Diana: ve, que yo enseguida voy. Y recuerda de dejar todo en mi habitación, ¿O vamos a seguir durmiendo en habitaciones separadas?-lo provoco besándolo
Mario: jamás, ya me voy y arreglo muestras maletas-subió, ella sonrió y empezó a buscar a Segundo
Diana: Harti, ¿Dónde te metiste? Harti-seguía llamándolo-dale Harti aparece, si me escucha Mario que te digo así nos mata a los dos-entra a la biblioteca y ve a su tigre masticando un libro-eso no se hace-lo tomó en brazos, al igual que el libro del cual cae una hoja, ella la toma y no era una hoja, era una foto de una mujer hermosa con un bebé en brazos-está soy yo,-al ver bien al bebé-que cara de renacuajo que tenía.-siempre  se criticaba-Está debe de ser mí mamá-sonrió-es cierto me parezco a ella.-subió feliz por haber encontrado la foto-Mí amor encontré…-se interrumpió al ver a Mario y a Angie sentado y atados a dos sillas-¿Qué paso acá?-sin entender
-Me querías ver y acá estoy-dijo Aldo entrando desde el balcón con cuatro más.
Diana: no de esta manera, ellos no tienen por qué estar atados y amordazados-se quejo
Aldo: ellos se resistieron y encima empezaron a pelearse, son insoportables-se defendió
Diana: no pienso hablar con ellos así, además odio tener que utilizar la fuerza-advirtió
Aldo: no podrías con ellos cuatro, además no hablaremos delante de ellos, obviamente no son confiables y hay a alguien que debes ver
Diana: no pienso moverme de acá, hasta que no los sueltes-sentenció
Alejo: no me obligues a usar la fuerza Diana-ella no cambiaba de opinión: OK, tú lo provocaste por terca-le hizo una señal a los otro cuatro
Diana: dios sabe que soy anti violencia. Segundo muerde las cuerdas de los chicos-le ordeno, Mario suspiro incrédulo, si su vida dependía de ese tigre, estaba muerto-Odio ser violenta, pero no me dejas de otra-tres de los cuatro tipos se acercaron y ellas los dejo en el piso a los tres
Aldo: ¿Dónde aprendiste eso?-sorprendido
Diana: me crie con tres varones que aman el rugby, las luchas y el boxeo. Si no aprendía terminaba muerta-contesto obvia-Aún hoy tengo una cicatriz en la cabeza a causa de una tacleada que me dio Isra, caí y me rompí, literal, la cabeza. Y…-iba a seguir hablando, pero el cuarto hombre le inyecto algo-¿Qué fue eso?
Aldo: te distraje con la charla y Muro te inyecto un sedante, se te pasara, tranquila-cae y el tal Mauro se la lleva-están casi sueltos-les dice a Angie y Mario-me voy y no se preocupen me llevo a Segundo, seguramente va a querer verlo cuando despierte, quizás no grite tanto, además me llevo una pequeña maleta, estará unos días con nosotros, adiosito-se fue caminando como si nada.

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