sábado, 9 de agosto de 2014

"Hoy Quiero" Corto Yamila y Ernesto







Hoy quiero

Yamila & Ernesto

El logo de Combate salió en la pantalla, y los chicos dejaron de bailar y se alejaron de las cámaras. Tenían cinco minutos de comerciales para calmar sus nervios, y luego volver a enfrentarse a la distribución de los equipos. Era el tercer día de la nueva temporada de verano, y los ánimos de algunos no eran los mejores.

-“Y fue tan distinto a como lo supuse, fue tan grande que hasta el mismo sol se intimidó…”

Yamila y Ernesto se miraron a lo lejos. Ella tenía los ojos llenos de lágrimas. corrió hacia él y se trepó como una niña pequeña. Escondió su rostro y comenzó a llorar.

Ernesto la abrazó y trató de calmarla, pero de nada sirvió. Yamila lloraba cada vez más fuerte. La llevó cargada hasta su camerino, entraron y cerró la puerta. Yamila seguía llorando, abrazada a él.

Yamila: No quiero, Ernes, no quiero…

Ernesto: Así son las cosas, reina. Pero mira el lado bueno: tal vez seamos del mismo equipo.

Yami: Ahora nada es seguro. Me quitaron a mi equipo y la pusieron a ella en mi lugar. Se siente re feo cuando ves a otra persona ocupando tu lugar.

Ernesto: Lo sé, preciosa. Pero no llores más, ¿ok? No voy a dejar que te vean así. Vas a salir con la cabeza en alto, como la campeona que eres.

Yami: ¡No puedo! Además de vos, ese equipo era a lo único que podía llamar familia aquí. Estoy sola. No me entendés.

Ernesto: No estás sola. Me tienes a mí. Vamos a hacer esto juntos, princesa. Vas a demostrarle a todo el mundo lo valiosa que es Yamila Piñero.

Yamila levantó la cabeza lentamente, y miró a Ernesto. Las lágrimas se iban acabando. Soltó a Ernesto y se sentó en lla silla del camerino.

Yami: ¿Vos me vas a ayudar, verdad?

Ernesto: Claro, Yami. Siempre voy a estar a tu lado.

Yami: Te quiero, Ernesto.

Ernesto: Yo también, reina.

Se acercó lentamente a Yamila, y le dio un beso. Ella volvió a abrazarlo. Era la única persona en la cual confiaba plenamente.

-“Salieron estrellas y no les hice caso, y entre risas me fui haciendo esclava de tu voz…”

Ernesto: Ahora volvamos al set. Ya va a terminar la pausa.

Yami: No quiero. Me quiero quedar acá con vos.

Ernesto: No se puede. Marisol se va a enojar si no salimos.

Yami: Pedile vos, entonces. Sólo diez minutos. No creo que nos necesiten.

Ernesto: Está bien. Ahora vuelvo.

Ernesto salió del camerino a buscar a Marisol y Yamila se quedó sola. Las lágrimas llegaron nuevamente a sus ojos, pero ella no permitió que salgan. Se quedó sentada, con la cabeza en alto y conteniendo el llanto. Era lo más que podía hacer.

Ernesto regresó en poco tiempo. Marisol le había dado permiso sólo para cinco minutos. Los necesitaba en el set lo más pronto posible.

Yami: ¿Y?

Ernesto: Cinco minutos, no más.

Yami: Bueno. Pero si fuera por mí me quedaría acá con vos para siempre. No necesito a nadie más.

Yamila se puso de pie para que Ernesto se siente. Una vez que lo hizo, ella se sentó sobre sus piernas.

Yami: Extraño mi equipo…

Ernesto: Todo va a estar bien, preciosa. Por algo pasan las cosas, ¿no? Te aseguro que si estás en el verde, es que algo bueno va a pasar.

Yami: ¿Algo bueno como qué?

Ernesto: No sé… podemos venir juntos a entrenar todos los días. Estaré más cerca de ti durante en programa.

Yami: Sos un tonto. Aún no sabés a qué equipo vas a ir.

Ernesto: Sí sé. Hablé con Marisol. Le pedí que me deje en el verdepara poder ayudarte. Para que no estés sola.

Yami: ¿En serio hiciste eso?

Sus ojitos brillaban. Sabía que lo que había hecho le podía haber costado su puesto en Combate. La nueva producción no iba a aguantar los caprichos de nadie. Sin embargo, Ernesto se arriesgó. Por ella. Yamila acercó sus labios a los de él y le dio un tierno beso.

-“Pero en este último segundo pasará algo fuera de este mundo…”

Ernesto: Te amo, reina.

Yami: Yo también. Más de lo que pensás.

Yamila abrazó a Ernesto y cerró los ojos.

“Si te digo que yo hoy quiero llevarte a luna con un tierno beso, decir sin palabras todo lo que siento, haberte conocido desde que respiro, aunque sólo sea una hora…”

Abrió los ojos. Tenía a Ernesto justo frente a ella. Sólo cinco centímetros separaban sus rostros.

“Y muero en cada parpadeo que me dan tus ojos, bellos, color negro, que estará de acuerdo con cada caricia si te llevo a la luna, aunque sea esta la primera vez…”

Ernesto le acarició el cabello. Yamila sonrió y tomó la mano de Ernesto. Él se acercó y le dio un beso. Yamila lo abrazó más fuerte aún.

Ernesto: Eres lo mejor que me ha pasado.

Yamila se rió.

Yami: ¿Ah, sí? Mirá vos…

Ambos rieron. Yamila de dio un beso en la mejilla.

Yami: Soy cero romántica, ¿no?

Ernesto: No tanto. Por ahí que un poquito nomás. Pero es esa sonrisa tan preciosa lo que me enamora de ti.

Ella se sonrojó. No pudo evitar sonreír.

Yami: Te adoro, Ernes. Sos demasiado lindo conmigo. A veces pienso que no me lo merezco, porque soy re seca con vos. Debería cambiar, ¿no?

Ernesto: Tú te lo mereces todo, Yami. Siendo como eres me haces feliz. Nonecesito que cambies, porque te amo tal cual eres. Eres perfecta así.

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