sábado, 9 de agosto de 2014

"Siempre" corto Alondra y Mario







Siempre

Alondra & Mario

-“Cada vez te siento más cerca, te vos me enamoro y lo guardo en mi piel…”

Alondra estaba sentada en el escritorio de su cuarto, repasando los libros de la universidad. Su casa estaba en silencio, a excepción de la música casi imperceptible que salía de los audífonos, abandonados en su cama. Era la una en punto de una tarde de verano.

Escuchó unos silbidos que llegaban de la calle. Se asomó a la ventana, y vio a Mario parado en la calle con un ramo de flores.

Mario: ¡Princesa! ¡Baja!

Alondra sonrió y le mandó un beso. Cerró las cortinas, se cambió rápidamente y bajó las escaleras. Salió a la calle y corrió a los brazos de Mario, quien la recibió con un beso.

-“Tu amor no me cabe en el cuerpo, tengo que animarme esta vez…”

Mario: Feliz aniversario, hermosa.

Alondra: Pero si nuestro aniversario es mañana…

Mario: Ya lo sé, pero no aguantaba. Quería verte hoy mismo.

Alondra sonrió y le dio un beso a Mario.

Alo: Te quiero, michifuso.

Mario: Yo más.

Alo: ¿Almorzaste?

Mario: No. ¿Tú?

Alo: Tampoco. ¿Quieres entrar? Hay lagsaña para comer.

Mario: Sólo un rato, ¿ya? Hay algo que quiero enseñarte.

Mario la cargó en brazos y la llevó hasta la puerta de su casa. Cuando llegaron, Alondra se asustó. Miró a Mario, preocupada.

Alo: No tengo la llave. La dejé adentro.

Mario se empezó a enojar.

Mario: ¿En serio, Alondra?

Alondra se rió. Esto le hizo darse cuenta a Mario de que debía calmarse.

Alo: Cálmate, niño amarguín.

Mario: y ahora, ¿qué piensas hacer?

Alo: No sé… dime tú.

Mario: Tendrás que salir conmigo, no te queda de otra.

Alo: ¿Tú planeaste esto?

Mario: La salida sí, pero lo de la llave fue suerte.

Alo: Me encantas.

Caminaron hacia el auto. Alondra le tomó la mano a Mario. Él volteó a verla y le dio un beso.

-“Escaparé contigo para siempre, te cuidaré y te enseñaré a quererme, y tu corazoncito junto al mío, unidos en la misma dirección…”

Mario: Te amo, princesa.

Alondra apoyó su cabeza en el hombro de Mario. Lo abrazó y siguió caminando así.

Alo: Yo también.

Llegaron al auto. Mario abrió la puerta del auto para que entre Alondra, y luego entró él.

Alo: ¿A dónde vamos?

Mario: Si te digo ahora se arruina la sorpresa.

Alo: Ya.

Mientras Mario conducía, Alondra tarareaba una canción. De vez en cuando volteaba a mirarlo, y él le daba un corto beso. A ella le encantaba. Se enamoraba de Mario cada día más.

-“Escaparé contigo por el mundo, al fin inseparablemente juntos, seremos como el mar y las estrellas, unidos en un solo corazón…”

Luego de una hora, Mario se estacionó frente a una casa. Alondra, que llevaba ya más de veinte minutos dormida, abrió los ojos. Miró a Mario, confundida.

Alo: ¿Dónde estamos?

Mario: En Chosica.

Alo: ¿Qué?

Mario: En Chosica, ya te dije.

Alo: Sí, eso ya sé. lo que yo te preguntaba es qué hacemos en Chosica.

Mario: Mira.

Alondra miró por la ventana. Frente a ella había una casa grande, hermosa.

Alo: ¿Y esta casa?

Mario: Es de un amigo. Me la prestó para pasar el día. Pero no valía la pena venir si es que no estaba contigo.

Alo: Eres demasiado lindo.

Mario bajó del auto y le abrió la puerta a Alondra.

Mario: Ahora cierra los ojos y toma mi mano.

Alondra obedeció. Estaba muy nerviosa. Comenzó a caminar al lado de Mario.

Mario: Espérame acá un minuto. Ya vengo.

Mario se alejó. Alondra tuvo la tentación de abrir los ojos y echar un vistazo, pero no lo hizo. Quería dejarse sorprender.

-“Pero entre tus ojos yo vivo, y si me besaras yo sería feliz…”

Mario: Ya. Abre los ojos.

Alondra abrió los ojos. Lo primero que vio fue un hermoso y amplio jardín, con piscina. A sus pies había un mantel rojo, listo para un picnic. Frente a ella, Mario sonreía. Tenía un cofre en sus manos.

Mario: ¿Y? ¿Te gusta?

Alo: Te amo, te amo, te amo…

Mario la abrazó.

Mario: Yo te amo más, princesa.

Alondra le dio un beso en la mejilla.

Alo: Eres el mejor novio del mundo.

Se sentaron en el mantel. Alondra sonreía. Se echó y apoyó su cabeza en la piernas de Mario. Él le acarició el cabello.

Mario: La sorpresa no se acaba aquí, ¿sabes?

Alo: ¿No?

Mario: No. En realidad, te lo iba a dar mañana. Pero, como ya te dije, no puedo esperar.

Mario sacó el cofre. Era pequeño, no medía más de diez centímetros. Totalmente dorado por fuera, y por dentro cubierto con terciopelo rojo. En la tapa estaban talladas las letras M y A dentro de un corazón. Alondra se sorprendió. Se le salió una lágrima.

Mario: Ábrelo.

Alondra tomó el cofre. Sus manos temblaban de la emoción. Lo abrió.

Dentro de él había un hermoso collar, de oro puro. El dije era en forma de corazón, y dentro estaba tallada la letra M.

Alondra miró a Mario. Sus ojos estaban llenos de lágrimas. se acercó lentamente y le dio un beso.

Alo: Gracias mi amor, te amo, te amo…

Mario le acarició el cabello, y luego se lo puso para un lado. Tomó le collar y se lo puso. La abrazó, y le dio un beso en la mejilla.

Alo: Está hermoso, michifuso. Te debió haber costado una fortuna. No me lo merezco.

Mario: Tú te lo mereces todo, hermosa. Mira.

Recién en ese momento Alondra se dio cuenta de que Mario tenía puesta una cadena dorada. Él sacó el dije de su polo. Alondra se acercó a mirarlo. Un corazón idéntico al de su collar, sólo que en vez de una M, había una A.

Mario: Así me tendrás siempre contigo, y yo te tendré siempre conmigo. Te amo, Alondra.

-“Seremos como el mar y las estrella, unidos en un solo corazón…”

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