jueves, 7 de agosto de 2014

"Amor En Desencuentro" capítulo 41












-                  despierta bella durmiente – susurró Julián regando besos en el cuello de la joven.

Yidda gimió adormilada y se giró dándole la espalda. Él rió y comenzó a hacerle cosquillas sin piedad. 
-                  Juli... no... dejame... Juli -  lo llamó ella entre risas con la voz pastosa por el sueño. - quiero dormir, dejame dormir.

Julián bufó.

-                  llevas dos días sin salir de la cama.
Yidda lo miró enarcando una ceja.
-                  ¿y de quién es la culpa?
Julián sonrió de una manera puramente masculina y la besó hasta dejarla sin aire.
-                  mía, totalmente mía.
Ella rió como una colegiala.
-                  ¿¿Que es tuya??
-                  la culpa, toda tú, todo es mío.
La risa de ella inundó sus oídos.
-                   Eso no es justo, ¿¿y a mí que me queda??
 Julián alzó los brazos y le sonrió pícaramente.

-                   Todo yo, esta persona totalmente sexy – la miró socarronamente-  eres  afortunada.
-                   ¡Ja! - Yidda alzó una ceja y encogiéndose de hombros se giró dispuesta a dormir.
-                   ¡ah no!, de eso nada – dijo él arrancando las sabanas que cubrían el cuerpo de la joven.
-                    
Ella se hizo un ovillo en el centro de la cama y se cubrió con sus brazos.

Antes de saber que pasaba se vio siendo cargada en brazos.

-                     Juli, ¿Que tienes en contra del concepto de buen sueño? - preguntó pasando las manos por el cuello del joven y apoyando la cabeza de su hombro.
-                   Nada, pero creo que podemos hacer cosas mejores que solo dormir.

Yidda casi ronroneó.

-                   ¡Ah! ¿Si? ¿como que?

Julián sonrió travieso.
-                   ya veras.

Yidda abrió los ojos como platos cuando él abrió la puerta y la sacó al exterior.

-                   ¡Julián Zucchi! ¿A donde me llevas? - preguntó escandalizada cuando la brisa fría impactó contra su piel desnuda.
-                   A un lugar -fue lo que recibió por respuesta.
-                   Julián, estoy solo en ropa interior.- se quejó y él le respondió con un beso arrebatador.
-                   Si, y te ves increíblemente sexy.
-                   Estamos en el exterior, es indecente esto – dijo ella medio en broma, medio enserio - ¿que pasa si alguien me ve?
-                   Lo mato – contestó él encogiéndose de hombros.
Ella rió
-                  ¿puedes decirme a donde me llevas?
-                  Nop.
-                  Juli...
-                  es una sorpresa, si te lo digo no es más sorpresa.
-                  No me gustan las sorpresas – dijo ella enfurruñándose.
-                  No me importa – contestó él en el mismo tono obstinado de ella.

-                  ¿Por que caminamos hacia el bosque? - preguntó Yidda cuando Julián se detuvo frente a la hilera de maleza y arboles .
-                  Porque hacia allá está tú sorpresa – dijo él poniéndola en el suelo.

Juli se colocó tras ella y antes de que pudiera decir nada le vendó los ojos.
-                  Juli – a voz de Yidda sonó temblorosa - ¿Que haces? ¡No veo nada!
-                  Esa es la idea – rió él y la hizo comenzar a caminar.

...

-                  es precioso – dijo Yidda observando la pequeña cascada de agua cristalina frente a ella.- es como un pequeño paraíso escondido.
Los arboles gigantes a su alrededor los envolvían dando la sensación de refugió y el sol que se colaba entre sus ramas danzaba sobre el pequeño arroyo y las rocas a su alrededor.
-                  nuestro paraíso – dijo Julián envolviendo sus brazos alrededor de la cintura de la joven.

Yidda suspiró y se giró para verlo.
-                  Mi amor... - Julian la interrumpió con un beso. - Juli...- se quejó riendo.
-                  Perdón – se defendió él – es que adoro cuando me llamas mi amor.
Yidda rió y luego acarició su rostro.
-                   Juli, debemos regresar.
-                   ¿Ya quieres volver a casa?
Ella negó con la cabeza seriamente.
-                   Hablo de volver a mundo real. Tenemos que volver al pueblo, no me puedo quedar aquí de por vida. Me encantaría que esto no acabe nunca, pero corremos el riesgo a que Ernesto nos encuentre y no pienso seguir viviendo con miedo. Debemos terminar con esta pesadilla y no podemos hacerlo desde aquí.

Julián suspiró.
-                   Lo sé. ¿quieres volver ahora?
Yidda lo pensó un segundo y luego sonrió de manera traviesa.
-                   NO – gritó antes de empujarlo al pequeño pozo.

–                   pequeña bruja – se rió Julián cuando salió a la superficie. - ven a darme un abrazo – dijo malevolamente mientras corría tras ella para mojarla con su cuerpo.

Yidda impactó contra el agua fresca, cuando Julián la tiró, y rió encantada al salir a la superficie.

–                   Te queda bien el estilo mojado – se burló de Julián p al ver como su largo pelo caía sobre sus ojos.
–                   Sale corte ¿no? - sonrió él nadando hacia ella.
–                   Mmm – ella pareció pensarlo – si, me parece que si.
–                   Cuando lleguemos al pueblo aprovechare e iré a una barbería.

A Yidda se le ensombreció el rostro y nadó hasta la orilla para sentarse sobre una enorme roca.
–                   Cuando volvamos al pueblo – susurró suspirando.
–                     Cariño – Julián se reunió junto a ella – sé que no quieres volver, pero debemos hacerlo, tú misma lo dijiste.
–                   Lo sé. Solo... ¿para que Julián? No hemos tomado ninguna decisión. ¿Voy a volver con Ernesto?¿Hasta cuando?¿Que pasara con nosotros cuando volvamos al mundo real?
Julián se sentó junto a ella  y la abrazo.
–                   Creo que depende de lo que quieras hacer y lo que estés dispuesta a hacer para conseguirlo.
Ella lo miró.
–                   ¿a que te refieres?
–                   ¿Que quieres que pase con nosotros?
Yidda lo miró.
–                   Te amo Julián, quiero que estemos juntos.
Juli la besó larga y lentamente.
–                   Entonces lo primero que voy a hacer será consultar a un abogado para encontrar la manera de que puedas divorciarte sin que Ernesto te perjudique.
–                   ¿Pero la foto?
–                   Ahí entras tú, necesito que la encuentres, no podremos hacer mucho contra esa prueba, aunque yo seguiré investigando.
–                   ¿quieres que regrese con Ernesto y le quite la foto? Llevo años buscándola, no será tan fácil.
–                   Lo sé, y esa es otra decisión tuya, puedes volver con Ernesto y buscar las pruebas o quedarte en algún otro lado.
–                   ¿como en donde?
–                   Nikko me dijo que no tendría ningún problema con que te quedaras con él. O puedes quedarte conmigo.
Yidda sonrió a medias.
–                   No puedo quedarme contigo Julián, y no creo que debamos importunar a Nikko, además viviendo con Ernesto tendré más oportunidad de dar con las fotos. Ya he vivido con él, sé como manejarlo.

Julián suspiró y la besó en la frente.
–                   Lo entiendo, no digo que me guste pero lo entiendo. ¿cuando quieres regresar?
–                   Nunca – Yidda se puso en pie caminó hasta un pedazo de grama verde que crecía junto al arroyó. - pero creo que lo mejor es hacerlo hoy, de lo contrario probablemente nunca salga de aquí.
–                   Eso no suena tan mal – dijo Julian tomándola de la mano y sentándose en el pasto junto a ella.
–                   No, no lo hace – Yidda lo miró y sin pensarlo se sentó a horcajadas sobre él – ¿pero sabes que suena mejor?

Julian la tomó por la cintura y pensó que se veía gloriosa, como una diosa bañada en oro con su largo pelo suelto y su sedosa piel mojada y brillante a contra luz.
–                   No, ¿que suena mejor?

Yidda se inclinó hacia él con sus ojos verdes de hechicera y sus labios rojos a centímetros de los suyos.
–                   Que me hagas el amor.

Y Julián como hipnotizado obedeció.

...


- Hogar, dulce hogar supongo - dijo Julián dejando las cosas que cargaba en el pasillo de la entrada.
–                   Es extraño ¿no? - Yidda miró a su alrededor y frunció el ceño - volver. Saber que tengo que regresar con Ernesto.
Julián rechinó los dientes
–                   lo sé. No me lo recuerdes.
–                   será solo una temporada Juli, pronto estaremos juntos de nuevo – dijo ella besándolo.
–                   Lo sé, pero será eterno para mi. - dijo él haciendo puchero.
–                   Y para mi, pero piensa que luego podremos estar juntos.
–                   Eso suena a gloria – sonrió él tomándola por la cintura.

         Yidda lo besó y entre tropezones y besos fueron subiendo por la escaleras para llegar al cuarto.
Una música lenta y seductora comenzó a sonar y ambos se detuvieron en seco frente a la puerta del dormitorio de Julián.
Yidda tomó el pomo de la puerta y la giró lentamente.

Ambos se quedaron paralizados con la escena.
Una mujer con un conjunto de ropa interior roja de sujetador, braguitas y liguero estaba seductoramente acostada en la cama de Julián. 
Yidda miró a la mujer y luego a Julián cuando este susurró.

–                   ¿¿Manuela??

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