sábado, 5 de julio de 2014

"Amor En Desencuentro" capítulo 31





Julián se pasó las manos por el pelo mientras caminaba de un lado al otro de la biblioteca, un suave susurro lo hizo detenerse y mirar a una frágil Angie que lloraba en silencio sentada en una esquina del sillón.
Ahogando sus frustraciones Julián se sentó junto a ella y pasó un brazo por sus delicados hombros.
-       No te preocupes – susurró sobre su cabeza.
Angie hundió el rostro en su pecho y lloró con más fuerza.
-       Me odia Julián, jamás podrá perdonarme.
Julián sintió su corazón en un puño por el sufrimiento de su amiga.
-       Él te ama Angie, es todo un malentendido, te perdonara.
Ella lo miró atreves de las lagrimas.
-       Se fue Julián, se fue hace tres días y no ha vuelto, no contesta el teléfono. No sé donde está…
Julián la abrazó más fuerza. 
-       Volverá.
-        ¿¿Y si no quieres escucharme?? ¿¿ Y si no me perdona más??
-       Yo hablare con Nicola – le aseguró él – le explicaré todo y se solucionara.
Ella guardó silencio y él la abrazó más fuertemente.
-         Lo lamento negrita, lamento que te veas envuelta en esto, lamento está situación, no la mereces.
-       Ni tu tampoco – susurró ella mirándolo – es injusto para todo.
De golpe se colocó en pie y lo miró ceñuda.
-       Pero Nicola no debió irse así, huir como un cobarde, sin dejarme explicar nada, sin buscar pruebas, solo basándose en…
-       En lo que vio con sus propios ojos Negra – dijo Julián parándose a su lado – no seas dura con él, ponte en su lugar e…
-       No… - gimió ella – ponerme en su lugar es lo menos que quiero, el solo hecho de imaginarlo con otra, besando a otra, amando a otra – sus ojos se llenaron de mas lagrimas.
-       El solo te ama a ti – la consoló él.
Angie lo miró con una mirada compasiva y una sonrisa triste.
-       ¿¿Y a ti?? ¿¿A ti quien te ama??

¡-¡-¡-¡-¡-¡-¡-¡-¡-¡-¡-¡-¡-¡-¡-¡-¡-¡-¡-¡-¡-¡.¡.¡.¡.¡.¡.¡.¡.¡.¡.¡.¡.¡.¡.¡.¡.¡.¡.¡.¡-¡-¡-¡-¡-¡-¡-¡-¡-¡-¡-¡-¡-¡-¡.¡.¡.¡.¡.¡.¡.¡.¡.¡.¡.¡.¡.¡.¡.


  
Yidda corrió por las calles lluviosas casi con desesperación, los pulmones le ardían, el aire le faltaba y la fuerte brisa con lluvia le nublaba la visión, sus propias lágrimas les nublaban la visión. 
Divisó la iglesia media cuadra más adelante y descendió el ritmo de sus pasos. La música le llegó a los oídos y ese coro que alguna vez le sonó hermoso ahora se escuchaba fúnebre y amenazaba con matarla.
Con las piernas temblorosas subió las escaleras y se detuvo frente a la enorme puerta, la puerta que la separaba de su peor pesadilla, pero quedarse allí y no hacer nada se le antojaba peor así que con un fuerte respiro abrió las puertas y entró.

El aroma de las flores fue lo primero que lo llegó, seguido por una vista de preciosas telas blancas y rosa que decoraban toda la iglesia. Caminó con paso tembloroso hasta que divisó al grupo de gente que sentados en las bancas observaban la ceremonia.
Julián apareció en su visión entrando junto a padre, con su esmoquin negro entallado y su sonrisa iluminando su rostro. La miraba como si fuera la mujer más hermosa del mundo.
Yidda sintió mil sentimientos florecer, la alegría la inundo como un raudal y el amor por ese hombre que la esperaba en el altar la abrumo de tal manera que no la dejaba respirar.
Dio un paso tentativo en su dirección cuando dos manos la tomaron por los hombros y obligaron a quedarse donde estaba. Yidda se retorció intentando liberarse, intentado llegar a Julián, pero el ya no la veía.
Yidda se dio cuenta, con un dolor en el pecho, que Julián no la miraba, no la veía a ella, miraba detrás. Desesperada se retorció para ver quien entraba por el pasillo de la iglesia y en su lucha se detuvo en seco al ver que su captor era Nicola, que con lagrimas en los ojos, sin soltarla observaba como una mujer, Angie, la mujer que él amaba, la mujer que Julián veía con adoración, entraba en la iglesia vestida de novia.
El aire abandonó los pulmones de Yidda y dejo de luchar contra Nicola, miró como la pareja de novios se miraban con amor y sintió como las lágrimas rodaban en silencio por  sus mejillas.    
El hombre que amaba se iba a casar con otra.


Yidda miró por la ventana el día nublado y negó con la cabeza. Había estado recordando el sueño que la había despertado. Con una taza de té y envuelta en una manta, se sintió cálida y relajada, había sido solo un sueño, una pesadilla, la realidad, de momento, era más placentera, Ernesto se había ido de viaje y ella era dueña de su tiempo.

“el hombre que amaba se iba a casar” … Yidda repitió esas palabras con un suspiro.

  ¡-¡-¡-¡-¡-¡-¡-¡-¡-¡-¡-¡-¡-¡-¡-¡-¡-¡-¡-¡-¡-¡.¡.¡.¡.¡.¡.¡.¡.¡.¡.¡.¡.¡.¡.¡.¡.¡.¡.¡.¡-¡-¡-¡-¡-¡-¡-¡-¡-¡-¡-¡-¡-¡-¡.¡.¡.¡.¡.¡.¡.¡.¡.¡.¡.¡.¡.¡.¡.

-       ¿¿Se fue?? ¿¿Cómo que se fue??
-       Se fue Julián ayer por la noche – contestó Nikko mirando a su amigo atreves de sus gafas
-       ¿¿A dónde se fue?? – preguntó el rubio desesperado
-       No sé, solo me dijo que tenía cosas que arreglar.  Aprovecho que Ernesto tampoco estaba y se mando. No es una nena, sabe cómo cuidarse.
Julián lo fulminó con la mirada.
-       ¿¿tú eres tarado??  Te conté lo que paso.
-       Si Julián me contaste pero eso no va a hacer que ella se tire de un risco o algo así, relájate.
-       No me puedo relajar, tengo casi una semana sin relajarme porque Angie no hace más que llorar desde que Nicola se fue, no he podido hablar con Yidda sobre lo que sucedió y ahora para mas, se fue. ¿¿Cómo esperas que me relaje??
-       Te van a salir canas antes de tiempo.
Juli fulminó con la mirada a su amigo.
-       ¿¿A qué se pudo haber ido Yidda?? – preguntó desplomándose en la camilla del consultorio de Nikko.
-       No sé Julián, ella no es de viajar mucho, quizás Ernesto le pidió que se reuniera con él.
Julián gimió y colocó su brazo sobre sus ojos.
-       Esa imagen no me ayuda, Ernesto y Yidda de viajes juntos…  gimió de nuevo.
Nikko rió y se paró junto a su amigo.
-       ¿¿Crees que Yidda le permitiría llevarla a una cita romántica?? Se cortaría las venas antes de eso.
-       ¿¿y entonces donde está y con quién??
Nikko se encogió de hombros.
-       No lo sé.
Julián se sentó de un brinco.
-       No tiene un número para llamarla, la angustia me está matando.
-       Si tiene teléfono, pero yo no lo tengo el número.
Gastón sacó su teléfono.
-       Yo… - se calló en el momento en que su celular sonó con un mensaje.
Impaciente lo leyó y su amigo se puso a su lado al ver que palidecía.
-       ¿¿Quién es?? ¿¿Qué dice?? – preguntó Nikko.
-       Es Manuela. – contestó Julián cerrando los ojos y masajeando su sien.
-       ¿¿Manuela?? ¿¿Quién es Manuela?? ¿¿Qué significa??
Julián miró a su compañero.
-       Significa problemas.  

No hay comentarios:

Publicar un comentario