martes, 27 de mayo de 2014

"Amor en Desencuentro" capítulo 19







Julián no resistió el impulso y la beso, dulce, suave, demostrándole el sentimiento recién encontrado.  La beso como un hombre enamorado.  
Yidda sonrió contra sus labios y pasó sus brazos por los hombros del joven.
Solo pensamientos sin sentido y dulces sensación la llenaban.
Qué lindo era sentirse cálida y rodeada en por los brazos del joven.  Perderse en su olor, calor y tacto.
Julián sonrió contra sus labios cuando ella se recostó llevándolo a él junto a ella.
-      Yiddi.
-      Mmm…
-      Yiddi…
-      Mmm…
-      Yidda – la reto él riendo mientras ella por fin lo soltaba.  – Paremos un poco que estas muy débil todavía y no creo que sea buena idea realizar los tipos de ejercicios que tengo en mente si seguimos así.
Yidda se puso roja como un tomate y lo soltó enseguida.
-      Mmm… si – carraspeo – perdón, me zarpe.
Julian rio.
-      No, yo encantado que te zarpes pero no creo que este sea el momento.
Yidda lo golpeo en el hombro y el joven hizo una mueca.
-      Che, pegas como niña.
Ella lo golpeo de vuelta con más fuerza y el la beso de golpe.
-      Voy a buscarte algo para comer y regreso.

Yidda lo miro irse y sonrió encantada, que feliz se sentía en ese momento, cálida, segura. Si tan solo todo fuera así, pero la realidad fue cayendo sobre ella lentamente.
Ella no era una adolescente enamorada, era Yidda Eslava la esposa de Ernesto Jiménez y en su vida no había lugar para el amor.

Julián entró con una bandeja llena de comida para encontrarse a Yidda calzándose las botas.

-      Debo irme. – dijo sin levantar la vista.
-      ¿¿A dónde??
Yidda se giro para mirarlo con obviedad.
-      A mi casa Julián, con mi esposo.

A Julián le dieron ganas de golpear algo.

-      ¿¿de qué carajo me estás hablando?? – pregunto dejando la bandeja de lado.     
-      De que estoy casada te hablo – Yidda suspiro y lo miro – fue muy lindo todo, mil gracias por cuidarme, gracias por todo Julián pero la realidad es que tengo una vida a la cual regresa, estoy casada.
-      Ya sé que estas casada – Rugió Julián – ¡Diablos! ¿¿Crees que lo olvide??
-      Entonces cual es el problema déjame irme.
-      El problema es que no puedes entregarte a mí de esa manera como hace unos minutos y luego simplemente anunciar que te regresas con tu esposo… ¿¿Cómo carajo esperas que tome eso??
-      No puedes creer que somos nada por unos simples besos Julián.
-      ¡Rayos! No pero esos no fueron simples besos.
-      Para mi si Julian y ahora si me disculpas – hablo ella caminando hacia la puerta.
-      Yidda ni siquiera lo amas.
Ella lo miro burlona.
-      ¿¿Y qué?? ¿¿Esperas que lo deje por ti??
-      No, espero que lo dejes por ti misma. ¿¿Qué es lo que te impide irte?? ¿¿El dinero??
Ella lo fulmino con la mirada.
-      Me insultas, el dinero para mí no tiene importancia.
Julián dio un paso hacia ella.
-      ¿¿Entonces qué es?? – Tomo el libro de la mesa y se lo mostro. - ¿¿Es venganza Yidda?? ¿¿Estas con él porque quieres vengar a Yamila??
Yidda palideció por un segundo antes de caminar airada hasta él y arrebatarle el álbum.
-      Piensa lo que quieras.
Julián soltó una maldición y ella se giro para marcharse. Al llegar a la puerta escucho el ruido de platos y la bandeja destrozándose.
– Era mejor así – pensó antes de partir.

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