Destiempo
Paloma & Jenko
Bocinas. Ruido. Autos. Más autos.
Jenko miró por la ventana y soltó un suspiro. Más retrasado no podía estar. Le dio otra mirada a su nuevo reloj. Las siete y media ya. Y estando en Surco y con mucho tráfico, no lograría llegar a Breña a tiempo.
Estancado en medio de un mar de autos, prendió la tele del suyo. La pantalla se aclaró lentamente, y luego llegó el sonido de golpe. Cogió el control remoto. Canal 9. El programa de competencias, “Combate”, estaba al aire.
Rápidamente trató de ubicar a su combatiente favorita. La encontró junto a su equipo, esperando en la fila para competir.
Suspiró de nuevo, pero esta vez fue diferente. Ya no era por el enojo de llegar tarde. La volvió a mirar, y su corazón empezó a latir con más fuerza. Las ganas que tenía de estar con ella en ese momento eran inmensas. No se veían desde la semana pasada, ella había estado de viaje, y encima iba a llegar tarde para su cita. Suspiró nuevamente. El enojo volvió.
Por fin los autos comenzaron avanzar. Llegó literalmente rápido, para haber estado quieto más de una hora. Igual llegaba con retraso, eran las ocho y treinta y cinco. Bajó del auto y sintió el golpe de frío. Llovía y había mucho viento. Sacó su casaca del asiento trasero del auto y corrió al interior del estudio.
Pasó la cafetería, la sala de sonido, la sala de ensayos y por fin llegó a maquillaje. Ahí no estaba. Jenko empezó a ponerse nervioso. ¿Y si se había enojado con él y decidió irse a casa? Esa noche era seguro que dormiría en el sofá. Trató de no hacerle caso a estos pensamientos, no era el momento para ponerse pesimistas. Entró corriendo al camerino de las chicas. En el de ella solo estaba Diana, y le dirigió una mirada suplicante.
Diana: Está molesta. Dijo que te esperaría diez minutos más en el pasillo que da al set principal.
Jenko: Gracias. En serio.
Arrancó la carrera hacia el pasillo. Cuando llegó ella no estaba ahí. Siguió caminado y entró al set.
Había alguien en el fondo, y se acercó para averiguar quién era. Casi todo estaba oscuro, sólo quedaban encendidas algunas de las luces rojas del escenario, las cuales hacían del ambiente un lugar muy cálido.
Ahí estaba Paloma Fiuza, la chica que le había robado en corazón. Estaba sentada en la parte más alta de las bancas para el público, en una esquina, apoyada en la pared. Aún no se había cambiado en uniforme, tenía puesta una casaca y trataba de abrigarse las piernas con los brazos.
Jenko caminó despacio y sin hacer bulla hacia ella, que no parecía darse cuenta de que ya no estaba sola. Seguía mirando el escenario, parecía fantasear con las coreografías en las que día a día brillaba frente a todo el Perú. Pero por primera vez la sonrisa no estaba en su rostro.
Cuando volteó la mirada tenía a Jenko al lado. Él le cubrió las piernas con la casaca que había traído, y ella no se resistió. Se quedó mirando el vacío unos segundos, y luego le dirigió una triste y profunda mirada.
Paloma: Llegas tarde. De nuevo.
Jenko: Mi amor, te juro que…
Paloma: Tú siempre juras. Ya no sé si creerte
Jenko: Había demasiado tráfico.
Paloma: Ni siquiera te molestaste en llamarme.
Jenko: No lo hice porque estabas compitiendo. Te estaba mirando.
Paloma: Pensé que estarías tan distraído mirando la luna que no tendrías tiempo para ver el programa.
Jenko: No la menciones, por favor –le acarició el cabello- hey, hermosa…
Paloma se dejó acariciar. Aún no sonreía, pero vio la rosa que Jenko escondía en su espalda, y no pudo evitar hacerlo. Miró a Jenko, y él le devolvió la mirada, feliz, enamorado y aliviado.
Jenko: Se me arruinó la sorpresa –risas por parte de ambos, Jenko sacó la flor y se la dio- para ti. Te amo. Perdóname, ¿sí? No fue intencional, nunca te dejaría.
Paloma: ¿No?
Jenko: No, hermosa, nunca dudes de eso. Eres la mujer de mi vida. Y bueno… la cita… ¿sigue en pie?
Paloma: Depende.
Jenko: ¿Depende? ¿Depende de qué?
Paloma: Es que tengo una pequeña condición.
Jenko: ¿Cuál?
Paloma: Vamos a comer mi comida favorita.
Jenko: Claro. Yo hago lo que tú quieras que haga. Por ti lo hago todo.
Jenko se sentía el hombre más afortunado del mundo al lado de Paloma. Nunca había sentido nada parecido por ninguna chica, nunca se había puesto tan nervioso al hablarle a una persona, nunca se le había acelerado tanto el corazón, nunca le había importado tanto lo que alguien piense de él, nunca…
Nunca había amado tanto a alguien.
Paloma se paró, le devolvió su casaca y volteó a verlo.
Paloma: Me voy a cambiar y vengo, ¿ya?
Jenko: Claro. Te espero aquí. ¿No te quieres llevar la casaca?
Paloma: Creo que no hace falta. Gracias. Te quiero.
Ella sonrió, se volvió y bajó de las bancas. Caminaba despacio, como si no quisiera alejarse de él. Cuando iba por la mitad de set, Jenko la llamó.
Jenko: ¡Paloma!
Paloma: ¿Qué?
Jenko: Nada. Sólo quería decirte que eres hermosa.
Paloma corrió de vuelta a donde estaba Jenko y le dio un enorme y dulce beso.
Paloma: Te amo.
Jenko: Yo más.
En ese momento alguien entró al set, pero al darse cuenta de que ellos estaban allí se fue rápidamente. Paloma se puso roja, Jenko la miró y ambos se rieron.
Paloma: ¿Para siempre?
Jenko: Para siempre.
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Corto hecho por @daniespos gracias por leer!

Deves se hacer mas de ellos. Esta nonito el corto
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