Julian toco el timbre y espero pacientemente.
Nikko abrió extrañado y lo invito a pasar.
- Que agradable sorpresa. ¿¿Qué te trae por aquí??
Julián se sentó frente a Nikko y miro a su alrededor la casa en silencio.
- ¿¿Y Brenda?? – pregunto extrañado.
- En el colegio – le recordó Nikko.
- ¿¿Por qué tú no estás en el trabajo?? – pregunto recién dándose cuenta de este hecho.
Nikko se encogió de hombros.
- Hoy es mi día libre ¿¿Algo para tomar?? – pregunto yendo hacia el mini-bar.
- Un Té helado por favor.
Nikko le entrego su bebida y lo vio sacar un álbum de fotos de una bolsa.
- ¿¿De dónde lo sacaste?? – pregunto reconociéndolo de inmediato.
- Eso no importa.
- ¿¿Y porque lo traes aquí??
Julián abrió el álbum y le mostro una foto donde Yami aparecía bailando con Nikko en la plaza.
- Éramos amigos Juli ¿¿Qué con eso??
Julián señalo tras ellos a un hombre de complexión mediana que tenía el rostro tapado por un sombrero vaquero.
- Un hombre ¿¿Qué?? – pregunto Nikko removiéndose incomodo en su asiento.
- No es cualquier hombre, aparece tras las chicas en más de 5 fotos y ellas lo conocían ¿¿Quién es??
- ¿¿Qué te hace pensar que lo sé??
- Nada, solo tenía la esperanza de que echaras algo de luz sobre esta historia.
Nikko lo estudio.
- ¿¿Por qué te interesa??
Julián se levanto y comenzó a caminar por el salón.
- Porque hay algo en la muerte de Yamila que no me cuadra – coloco sus manos en el borde del sofá y miro a Nikko – simplemente hay algo que no está bien.
- Esta muerta Julián ¿¿Qué va a haber de “Bien” en eso??
- No creo que simplemente se haya caído.
- ¿¿Crees que la mataron??
Julián asintió.
- ¿¿Pero quién y porque??
- Eso es lo que necesito que me ayudes a averiguar. – dijo mirando a su amigo fijamente.
- ¿¿Cómo??
- Diciéndome quien era él – Julián señalo la foto.
Nikko suspiro y se paso las manos por el pelo.
- No lo sé – Julián hizo una mueca – Lo que sí sé – prosiguió Nikko – es que ellas le tenían miedo.
Julián lo miro confundido.
- Conseguí más de una vez a Yami llena de moretones, ella siempre alego habérselos hecho en una caída pero yo nunca le creí. Lo vi una vez golpearla y marcharse sin decir una palabra. Estaba bastante lejos y al llegar él ya se había ido pero ella negó todo y no logre sacarle nada.
- ¿¿Alguna vez viste a Yidd…??
- No – Nikko suspiro – solo una vez vi a Yidda con golpes en el rostro y estoy seguro de que dio pelea porque esa misma semana vi al mismo hombre en el bar con varios rasguños en el rostro también. – Nikko lo miro con cansancio – intente ayudarlas, hacerlas hablar, ambas se negaron y jamás pude comprobar que él les hacía daño. ¿¿En qué piensas?? – Pregunto Nikko mirando el ceño fruncido de Julián.
- Estoy… intentando encajar esto con la muerte de Yaya. Al principio pensé que había sido Ernesto pero…
- Yo creo que fue él. – dijo Nikko poniéndose de pie.
- No, Yidda me dijo que esa noche ella estaba con él así que él no fue. Nikko lo miro confundido.
- ¿¿Ernesto?? ¿¿Con Yidda?? Pero si ella lo odiaba.
Julián lo miro frio como el acero.
- ¿¿Lo odiaba?? ¿¿Por eso se caso con él??
Nikko no contesto.
Gastón descendió de su caballo y miro a Whisky el caballo de Yidda pastar cerca de su puerta.
Se quito el sombrero y entro por la enorme puerta.
El atardecer caía y pintaba la casa de un matiz dorados y sombras en contraste.
Pasó el vestíbulo y se dirigía a la escalera cuando la vio.
Yidda se encontraba sentada en su enorme sillón con un libro abierto en el regazo mientras pasaba las hojas.
La luz dorada le daba a su bello rostro un aire angelical y las sombras en contraste le conferían una vista malvada y exquisita.
- ¿¿Quién te dio esto?? – hablo con la voz fría y sus ojos de hielo lo taladraron.
Julián miro el álbum en las piernas de la joven.
- Lo encontré en la biblioteca – mintió.
Yidda lo cerro de golpe y se puso en pie.
- Me lo llevo.
Julián la tomo del brazo cuando intento pasar junto a él y le quito el libro de las manos.
- Vete si quieres pero esto es mío – hablo entrando de lleno en la sala dejándola parada en el umbral.
- No tienes derecho, ese álbum es mío, son mis fotos.
- Tú no tienes derecho a entrar en mi casa e intentar llevarte mis cosas como una vil ladrona.
Yidda se puso roja de ira.
- Tú no tienes derecho Julián a quedarte con la única pertenencia de Yamila, es mío.
- ¿¿De quién es esta casa Yidda?? – pregunto Julián como quien habla con un niño.
- Pues tuya – respondió ella confundida.
- ¿¿ y donde encontraste este álbum??-
- Pues, aquí.
Julián la miro.
- Entonces según la ley este álbum es mío.
- Eso no es cierto, Yamila nunca te lo dejo.
- A ti tampoco. – Julián la miro serio – si quieres demándame Yidda pero este álbum se queda en esta casa. Y yo soy abogado.
Yidda lo miro con angustia bien escondida.
- ¿¿Porque lo quieres??
- Porque era de Yamila – contesto la joven quedadamente.
Julián lo pensó un segundo y asintió.
- Bien, te lo daré si me dices quien era él – hablo apuntando al hombre en una foto.
La cara de Yidda palideció mortalmente.
- Yidda – la llamo Gastón angustiado.
Ella no lo oyó, solo vio el hombre en la foto y fue lo último que vio antes de desmayarse.

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