¿Cómo será sentirse amada? – Se pregunto Yidda mientras galopaba de regreso a casa.
¿Que se sentirá saber que el hombre a quien amas te ame?
El caballo salto sobre una cerca y ella sonrió ante la sensación.
¡Sensaciones!
¿Qué sensaciones te llenan cuando esa persona especial acaricia el fondo de tu ser?
¡Caricias!
Una mano fuerte y delicado se apareció en su imaginación; acariciándola, tocándola, explorándola.
Unos labios finos y sensuales la besaban, Unos ojos azules y hechizantes la miraban, la recorrían.
¡Julián!
Yidda se sobresalto y regreso a la realidad, no era posible.
¿Estaba soñando despierta con Julián?
Ella quería que él la besara y eso la asustaba. En el rio ella quería que el acortara la distancia y….
- ¿Dónde estoy? – Perdida en sus sueños poco confiables no se dio cuenta de hacía donde se dirigía.
El caballo se detuvo y ella bajo de un salto, miro a su alrededor y suspiro. Girándose acaricio las crines de su animal.
- ¿Porque me has traído aquí whisky?
El caballo resoplo y dio 2 golpes en el suelo, rocío volvió a acariciarlo y miro en la dirección que el señalaba.
- Hace mucho que no veníamos.
La lapida negra y fría hizo que a Yidda se le apretara el corazón.
Sentándose junto a la tumba limpio el nombre:
“Yamila (Yaya) Piñero de Jiménez”
Mientras arrancaba la maleza que comenzaba a crecer alrededor su mente voló al pasado:
Flash-back:
- Eres una maldita inútil. – Yidda escucho a lo lejos como un hombre le gritaba a una niña.
Estaba cansada, hambrienta y asustada. Se había escapado del refugio para huérfanos donde la habían encerrado, había viajado por días y allí estaba, llegando a un pueblo alejado de las manos de Dios.
Yidda con solo 10 años miraba a lo lejos como un hombre maltrataba a una pequeña niña rubia que debería tener más o menos la misma edad que ella.
Se acerco un poco y miro con impotencia como la pequeña solo agachaba la cabeza y se cubría con sus delgados brazos.
Yidda sabía defenderse, había sido expulsada de 3 orfanatos por pelear, siempre la tachaban de agresiva y peligrosa.
Mirando a su alrededor y tomo una botella del suelo y agazapada fue acercándose. Gritos e insultos se escuchaban cada vez más fuertes a medida que avanzaba y ahora también podía oír el llanto leve de la niña rubia.
Yidda miro como el hombre utilizaba la hebilla de la correa para golpear a la pequeña y la rabia creció.
Cuando el hombre se disponía a volver a golpear Yidda salió de su escondite y ataco al hombre con la botella partiéndosela en la cabeza.
La rubia grito horrorizada y miro como su atacante se desplomada pesadamente en el suelo.
Yidda la tomo del brazo y comenzó a correr en dirección opuesta.
- Quien eres?? – Grito la rubia intentando alcanzar el paso de la castaña.
- Yidda y tú?? –
- Yamila. – respondió esta jadeando por el esfuerzo.
- Vale, ahora, Yamila, corre más rápido que ese hombre no está del todo inconsciente y si no encuentra nos matara.
Fin Flash-back
Y así nació la hermandad, huyeron juntas, crecieron juntas y solo la muerte las pudo separar.
Yidda arranco con más fuerza de la necesaria ese montículo de maleza.
“La muerte”, ya las lagrimas caían y ella no hacía nada para detenerlas o limpiarlas.
Todavía le dolía y sabía que le seguiría doliendo por siempre. Había pasado más de un año y todavía no podía borrar de su mente ese momento en que la vio, fría, hermosa, lejana, muy distante, en otro lugar, otro mundo.
- No tenias que morirte – un sollozo mas fuerte sobrevino.- Maldita desquiciada no debías dejarme sola. – Grito golpeando el suelo – Nosotras íbamos a estar juntas siempre ¿Recuerdas? – Rio amargamente- No, no lo recuerdas, y no lo recuerdas porque estas muerta…
- Porque me dejaste sola – agrego más bajito.- Estas muerta Yami, mi Yami, mi Yayita, y yo – acaricio el nombre – y yo estoy viva, y lo estoy queriendo no estarlo.
Se arrodillo y miro mas allá, al horizonte, a ese punto en el que el cielo se conecta con la tierra volviéndose uno.
- Te necesito Yaya, me siento tan sola – volvió a mirar la lapida – tan vacía. Ya no me queda nadie.
- Yo estoy para ti Yidda… - Yidda alzo la visto y un grito se atoro en su garganta.

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