Cuenta Diana
No podía dormir, me levante y fui a la biblioteca, algo me decía que allí encontraría algo que me ayudaría a saber más de mi mamá.
Mario me pego un susto cuando lo vi detrás, me ayudo a buscar. Subí por una escalera corrediza, ya que me llamó la atención que EL QUIJOTE de Cervantes, estuviera junto a la pesia moderna. Cuando lo tengo me trompéese y me caí para atrás. ÉL me tomó en sus brazos y ambos caímos al piso, nos mirábamos. Con él me pasa algo que nunca me paso con nadie. Me perdía en sus ojos y su nariz aunque era grande era algo sexy.
Mario: ¿Estás bien?-preguntó acariciándome el rostro
Diana: sí-estaba nerviosa, no podía dejar de mirarlo
Mario: eres tan linda
Diana: tú también eres lindo-ambos mirábamos nuestros labios. Casi nuestros labios se juntan, pero Angie nos interrumpió
Angie: AHHHH-se tapo los ojos-podrían darme un sobrino sin necesidad de que los vea en acción-me levante de encima de Mario y lo ayude a levantarse a él.
Mario: no estábamos haciendo nada de lo que imagina tú mente
Angie: pero podrían, Diana es la única de tus novias que me gusta-la miré
Mario: no somos novios Angie-nervioso
Angie: pero podrían serlo-sacando la mano de sus ojos.
Mario: basta Ange-sonrió y me miró-¿Por qué tomaste ese libro?-extrañado al ver que era el QUIJOTE DE LA MANCHA
Angie: yo lo odio, en el colegio dormía mientras lo leían, es demasiado aburrido ¿Tienes insomnio?
Diana: no, solo que es raro que esté libro estuviera juntos con los de poesía moderna.
Mario: no es raro, quizás alguien se equivoco y lo dejo allí
Diana: no, papá era insoportable con tener todo arreglado, no dejaría nunca esté libro allí.-lo abrí, busque en sus hojas y encontré que tenía una hoja que no le correspondía.
Angie: en la fábrica de libros se les pifió la hoja
Mario: no, está hoja fue adherida después, se nota el descoloramiento
Diana: si, está hoja es de “EL FAUSTO”-EMPECÉ A BUSCAR EL LIBRO, MIENTRAS Angie Veía el otro
Angie: acá no nombra al tal FAUSTO en ningún momento-miraba una y otra vez
Mario: es el prefacio-ella lo hizo
Angie: cierto, pero no entiendo ¿Qué buscas Diana?
Diana: buscó el libro De Goethe-estaba junto a Mario en el piso de arriba de la biblioteca
Angie: con él tal Fausto ¿Qué hacemos?-reímos
Mario: Fausto es el libro, hermanita.
Angie: ¿Y él otro viejo?
Diana: el autor-en ese momento veo que debajo de la biblioteca había un libro, lo tomó y era el que buscaba, estaba lleno de tierra.
Mario: veamos-lo tomó de mis manos y lo abrió, no era un libro, era una caja en forma de libro que tenía una cadena en realidad era un relicario, lo tomé y lo abrí, había dos niños rubios allí, unos bebés
Mario: ¿quienes serán?
Diana: creo que mis hermanos-me miró, Angie estaba distraída
Angie: JODEME que vino el morocho divino de vuelta-miraba para todos lados
Mario: Angie! Eres una nena-celoso
Angie: no lo soy Mario, ahora dime dónde está-enojada
Diana: no me refería a Mario. Si no a mis hermanos de sangre-bajamos y le mostré el relicario.
Angie: la cadena es divina, es de oro y plata, los bebés también son lindos, una nena y un nene.
Diana: si, pero ahora deben de ser de la edad de Mario, nunca los reconoceré-triste
Mario: tranquila, si está en tú destino lo harás-me sonrió. Hablamos un momento más y nos fuimos a dormir. Al rato tocan la puerta de mi cuarto, abro y era él, Mario.
Cuenta Mario
Casi me beso con Diana, y no se porque deseo ese beso. Angie nos interrumpió. Mí hermana se pasa.
Después de encontrar un relicario hablamos un poco y nos fuimos a dormir, en realidad Ange y yo nos fuimos a hablar. Ambos estábamos en mi cuarto
Angie: ella no es como Melissa, ella si te conviene.
Mario: tengo miedo-sincero-recién conozco a Diani y siento algo cada vez que la miro que es incontrolable.
Angie: no lo tengas, Diana jamás te engañaría. Se que con Melissa fue igual, pero distinto, ella uso su cuerpo, Diana no. Ella te está conquistando con el corazón.
Mario: Ange, yo todavía amo a Meli, a pesar de todo, ella fue la primer mujer de quien me enamoré. Por Diana siento algo fuerte, algo que no se explicar.
Angie: no creo que ames a Melissa, pero tú sientes eso. Dale la oportunidad a Diani de que la borré de ti. Ella estoy segura de que siente algo por ti
Mario: no sé, tengo miedo. Está todo lo que me dijo Melissa, que yo no servía como hombre-triste, aunque no quería esas palabras me habían afectado
Angie: no seas idota, esa mina te dijo eso porque tenía rabia y quería lastimarte. Ninguna novia tuya se quejo antes y ninguna te fue infiel. Esa perra es y era una cualquiera
Mario: no le digas así
Angie: no la defiendas, ahora vas y hablas con Diana, dile todo. Ella seguro acepta ayudarte a sacarla de tú corazón-me empujaba a la puerta
Mario: no la quiero usar-proteste
Angie: no es usarla-me saco de mi habitación-es hablar con ella-tocó la puerta de Diana, atiende
Angie: mi hermano quiere contarte algo-me empujo a la habitación de Diana, nos miramos y Angie se fue
Diana: ¿Qué quieres decirme?-buena pregunta, voy a matar a Angie, me mete en cada una.
Continuará…

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