Israel le había dado una oportunidad a Julián y llevaban semanas haciendo cosas juntos. Por suerte para Israel, Diana estaba casi desaparecida. No le agradaba la idea de que su mejor amiga apenas diese señales de vida, pero aún le gustaba menos como se había comportado como consecuencia del acercamiento entre Julián y ella. Aunque no era con eso con lo que soñaba cada noche. Cada maldita noche soñaba una y otra vez con esa sonrisa arrebatadora ¿Cómo era posible que nunca le hubiese sonreído así? ¿Y por qué se fijaba ahora en eso? Él no debería estar pensando en esas cosas. Era su amiga, la quería y no sentía ninguna atracción por ella. Y si la sintiese, que no era el caso, se dijo inmediatamente, había millones de mujeres que le ponían mucho más que ella.
Julián había notado que Israel estuvo algo distante al principio y consideró que podía sentirse amenazado por ello decidió no hacer preguntas y solo esperar. Ahora parecía que ya había esperado bastante y tenía suficiente confianza para preguntar.
- hey, ¿por qué te desaparecías tanto hace unas semanas? -se preocupó Julián- Tengo entendido que siempre pasaban el rato con los chicos. Todos estaban muy preocupados.
- Tenía cosas que hacer. Todos nos desaparecemos de vez en cuando -afirmó Israel
No podía decirle que era por culpa de él. Y ahora sonaba absurdo decir que sentía celos. Podría malinterpretarlo. Él no sentía nada por Diana en el sentido sexual. Eran celos de amigo. Temía perderla. Que ocupase su puesto. O lo peor, que cambiase su forma de ser y se convirtiese en una enamorada más, que ve la vida color de rosa. No aguantaría ver a su Dianita así.
Julian no entendió el desvió acertado de Israel, para cambiar de conversación y lo ayudó, involuntariamente, a cambiar el hilo de la conversación.
- Ahora le tocó a Diana ¿Sabes qué le pasa? -preguntó Juli despreocupado.
- Trabajo. No sé de qué o qué, pero me dijo que le traía de cabeza ¡No sé más! -contestó Israel inexpresivo.
- Se me hace raro. Todos dicen que sois los mejores amigos, inseparables, y nunca los he visto juntos. Es curioso.-dijo Julián
El incesante interés de Julián por Diana comenzaba a irritar a Israel. Se había convencido de que ella no sentía nada por él, pero ahora quedaba saber qué pensaba él de ella. Sabía que le había gustado al verla, pero no volvieron a hablar más del tema. Y si él insistía con ella podría ser peligroso. Ella podía ceder. Y si no lo hacía era su deber de amigo, se dijo Israel, quitarle los pesados de encima.
- ¿Te gusta Diani? -preguntó Isra espontáneo, con una expresión insondable. Julián se sorprendió por tal acusación, que era como se la había tomado y se limitó a ser sincero.
- Me parece que tiene la cara de un ángel. Pero yo soy más de chicas con cuerpo de diablesa. Tú me entiendes -dijo Julián sonriente- Es una buena chica. Es de esas que enamoran por su ingenuidad, pero no a alguien como yo. Me van las chicas malas y que estén ¡buenotas! -explicó dibujando la figura de una mujer voluptuosa con las manos.
El alivio se mezcló con la irritación en las entrañas de Israel. Era fantástico saber que no estaba interesado y no le preocupaba que dijese que ella no era la clase de chicas en las que él se fijaba, ya que Israel se fijaba exactamente en el mismo tipa de exuberantes mujeres. Pero no le hizo mucha gracia saber que podía ser el blanco de hombres enamoradizos ¿Que enamora por su ingenuidad? ¿Diana? ¡Para nada! No podía decirse tal cosa de la niña que le explicó de donde venían los niños, con tan solo cinco años. Y con términos que escandalizarían al mayor de los vividores.
-Diana no es ninguna niñita ingenua. Aunque... -se interrumpió Israel para soltar una carcajada- puede que en este aspecto si lo sea. Es muy inteligente y fuerte pero nada femenina. No es que no sepa la teoría -dijo soltándose más tempestuosamente en carcajadas- es que tiene cero práctica.
- Diana es demasiado orgullosa para admitir que hay algo que desconoce. Por eso evita esos temas -repuso Julián, animando la argumentación de su amigo.
Continuaron tomándose unas cervezas y poco después salieron para finalizar la tarde juntos. Julián tenía que recoger unos papeles de la oficina e Israel volver a su casa. Pero ambos se quedaron en el sitio al ver a una morocha caminar distraídamente hacia ellos. Israel la reconoció al momento y justo cuando pasaba por su lado la paró
-¡Hola! -dijo Israel risueño al verla y continuó rápidamente al notar que ella proseguía el camino sin echarle la menor cuenta- Soy Israel, amigo de Diana. Ustedes son amigas ¿no?
-¡Oh! El famoso Isra -contestó Yidda desbastándolos con una sonrisa- Sí, somos amigas. Me llamo Yidda.
- Yo Israel. Aunque ya lo dije -se recriminó por su estup¡ido nerviosismo- Él es Juli, un amigo.
- ¿Julián? -preguntó mirándolo de arriba a bajo.
- Sí -contestó sonriente- ¿Diana te ha hablado de mi?
A Israel no le gustó nada la situación. La belleza de Yidda desapareció de sus prioridades en el momento en el que se dio cuenta de que Diana le había hablado de Julián. No sabía qué le enfadaba más si que Diana estuviese interesada en Julián, que le hubiese mentido, o que tuviese más confianza con aquella chica, como para contarle esas cosas ¿Acudiría a ella para hablar de los hombres? ¿Habría muchos más de los que ella habría escuchado hablar? Y ¿por qué demonios no le contaba a él?, se preguntó irritado una vez más.
- Diana me habla de todos sus amigos -explicó Yidd intentando disimular, con bastante éxito, su nerviosismo.
- ¡Oh, vaya! Me había hecho ilusiones -bromeó Julián muy sonriente.
- Ya -¡Como todos! se dijo Yidda- Tengo que irme. Hay mucho trabajo y como no vaya pronto Diana me mata -caminó apresurada para huir.
- ¡Espera! -le ordenó Israel agarrándola por los brazos- ¿Trabajan juntas?
- ¡Ahm!... yo... - Yidda trago saliva sonoramente.
- ¡Israel! -le reprochó Juli- ¡Estás asustándola!
- ¡Lo siento! - se disculpó Isra soltándola suavemente.
- No importa -dijo Yiddi corriendo del lugar- Tengo que irme -gritó desde la esquina.
A Israel le pareció muy sospechoso el comportamiento de la chica. Pero no tenía motivos para preocuparse. Si era extraño que ambas pudiesen trabajar juntas. Se suponía que Diana trabajaba cuidando niños. Y estaba claro que esa muchacha no se acercaría a un niño a menos que fuese el encargado de cargar las bolsas de sus compras. Pero no había nada macabro en ello. Aunque estuviesen escondiendo algo, no podía ser muy importante. Pero ¿por qué su amiga le escondía cosas? ¿Por qué confiaba en esa chica y no en él?,se preguntó de nuevo Isra. Comenzaba a caerle bastante mal esa tal Yidda
- Guapa la chica -dijo Julián sacándolo de sus pensamientos- Aunque demasiado nerviosa.
- ¡Oculta algo! -condenó Israel.
- Está claro -corroboró Julián- ¿La seguimos? -preguntó sin darle importancia.
- Sí -respondió Israel con gesto despreocupado. Se miraron, sonrieron y corrieron tras ella.
No tardaron en adelantar el camino recorrido por Yidda. La vieron entrar por la zona de servicio de un local, y se quedaron perplejos al ver de donde se trata. "El ritual" ¿Qué hacia ella allí? Había dicho algo de Diana. Israel pensó al instante que iban a encontrarse pero era imposible que fuese allí donde se encontrarían. Todo aquello empezaba a ser de lo más extraño y descubriría el motivo.
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Gracias por leer!! Y muchísimas gracias a @marioismyshine por las ediciones! Nao te amo! Eres la mejor!! Y lean el capítulo 14 de Amor en Combate sólo entren a @fco_israydiana esta demasiado buena la novela!!

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