viernes, 27 de diciembre de 2013

"Amigos Desconocidos" capítulo 13




Diana dejó a Israel con Julian en la piscina mientras se fue a cambiar. En el baño del gran dormitorio, se cepillaba el pelo mientras recordaba la noche anterior. Juli la había perseguido por todo el local mientras ella iba solucionando problema tras problema. Cuando ya no aguantó más la secuestró en un rincón y la besó apasionadamente.

- ¡Eres mía! -le había dicho Julián con la voz entrecortada de excitación- Larguémonos de aquí -le había solicitado desesperado.
- ¡Hombres! Son todos unos posesivos -había bromeado Diana ella como respuesta.
- No quiero una aventura de una noche, quiero que seas mi novia. Me da igual como pueda sonar. Te necesito cerca mía -le había explicado él antes de llevársela del local.

Diana sonrió feliz al espejo frente a ella mientras recordaba como ellos dos había pasado la noche hablando, riendo hasta el llanto y conociéndose mejor. No había pasado nada más porque estaban tan inmersos en saber todo sobre el otro que no pudieron hacer otra cosa. Acabaron dormidos, abrazados en la enorme cama. Ella se había despertado y se había ido a ese mismo baño. Se había lavado la cara, se había quitado toda la ropa y se había puesto una camiseta de él. Cuando salió a la habitación, él ya estaba despierto y se la quedó mirando embobado. Con la cara sin rastro de maquillaje, el pelo revuelto y la camiseta que le quedaba a medio muslo, se apoyó sobre el marco de la puerta sonriendo al embelesado hombre frente a ella.

- Me gustas mucho más así -había dicho él tragando con dificultad.

Se veía muy inocente, pero Julián no se dejaba engañar. Sabía que era el pecado en persona. Era tan sexy que hacía que su cuerpo se tensará y pusiese más duro de lo que nunca había estado. Para apaciguar los ánimos y sus propias hormonas, Julián había sugerido un baño en la piscina. A lo que ella había accedido sin pensarlo. Pero él no se había dado cuenta del peligro que conllevaba hasta que ella le dijo que no tenía bañador y se metería en la piscina tan solo con el tanga. Antes de que él pudiese protestar ella se había quitado la camiseta y se había zambullido en el agua. Y Julián la había seguido casi automáticamente. Se encontraron en el centro y tras varios juegos y risas, habían comenzado a besarse, subiendo tanto la temperatura del agua como de sus caricias. Pero entonces sonó el timbre. Maldiciendo salió de la piscina y fue a abrir a Israel.

Diana soltó el cepillo sobre el mármol y sonrió de nuevo. Israel los había interrumpido, pero ya nada se interponía entre ellos. Su amigo entendería que no se podía meter entre ellos y los dejaría estar juntos. La noche anterior Diana le había pedido a Julián que no le contase a Israel nada respecto a su "otra" vida. Le explicó que no quería que su amistad se manchase con ese tipo de juegos y provocaciones. Sabía que Isra nunca estaría interesado por ella pero los demás podían ser una pesada carga.

- No tengo la menor intención de adelantar lo inevitable -le había dicho Juli con un destello de tristeza.

Ella no había entendido a qué se refería pero estaba feliz de que no fuese a decirle nada a su amigo.

Diana se colocó de nuevo su pantalón negro y la camiseta de Julián. Se reunió de nuevo con los chicos que estaban charlando del tema del momento: ellos. Julián había tergiversado un poco la historia, inventando un encuentro a la salida del local cuando ella iba a casa después de cuidar a los niños como cada sábado. Israel vio el brillo en los ojos de Julián y supo que era él el que estaba en las redes de ella. Diana no era su victima. Suspiró aliviado y continuó escuchando la historia.
- Y hablamos toda la noche hasta quedarnos dormidos -explicó Julián con una enorme sonrisa- ¿Sabías que ambos nos partimos la misma pierna el mismo año?
- ¡Vaya! Sí que han hablado de todo -contestó sonriendo Israel - Ella se la partió por saltar desde su ventana para encontrarse conmigo una tarde que estaba castigada sin salir. Ese día aprendió para qué se inventaron las escaleras -bromeó con una risa tierna y emocionada al recordar a esa niña capaz de arriesgarse a lo peor por tal de no llegar tarde a su cita diaria con él.
- ¡Que loca! -exclamó Juli riendo.
- Gracias, yo también te quiero -dijo Diani sarcástica, acercándose y sentándose junto a Julián en su tumbona.
- Yo te adoro -afirmó Julián abrazándola y aplastándole la mejilla con un sonoro beso- Mis camisetas te quedan mejor a ti que a mí -la observó de arriba a bajo.
- Bien, porque me acabo de autoregalar esta -informó ella divertida.
- Yo que tú no le enseñaba mucho tu guardaropa. A mí me desaparecen playeras todos los días. Unas veces vuelven a aparecer y otras no -bromeó Israel, tapándose para evitar los golpes envestidos por su amiga que se le había echado encima para golpearlo por la acusación- Es mentira ¡Es mentira! -se rindió finalmente Israel - Siempre las devuelve -repuso mientras la jalaba sentándola sobre sus piernas.
- ¡Gracioso! -dijo ella apretándole los cachetes con las manos y levantándose para sentarse de nuevo junto a Julián.

De repente hacía mucho frío, sintió Israel. Se sentía desamparado y abandonado, mientras ella se acurrucaba sobre el brazo de Julián y apoyaba su cabeza sobre el hombro de él. Puede que ya no estuviese permitido los mismo contactos de antes. Hasta entonces no se había dado cuenta de lo íntimos que eran. Pero ellos no se tocaban de forma lasciva o con ninguna mala intención. Era puro cariño. Nada tenía por qué cambiar porque ella tuviese novio. Aunque él podría enojarse o ponerse celoso, entendió Israel. Pero si Julián quería estar con Diana tendría que aguantarse con la relación que ella tenía con Israel porque él no tenía la menor intención de permitir que cambiase. Aunque a lo mejor ella sí, temió Isra apesadumbrado.

Diani vio la pena en la cara de Israel. Se le encogió el corazón al verlo. Estaba inmerso en sus pensamientos, probablemente miedos al cambio. Le pidió a Juli que fuese a por algo de beber y así desapareciera un ratito. Se levantó y se sentó de nuevo en la hamaca junto a Israel, retiró uno de sus brazos y lo abrazó por la cintura, apoyando la cabeza sobre su hombro.

- Siempre serás especial para mí -afirmó Diana con la cabeza hundida en su pecho- Nada va a cambiar, ¡te lo prometo! 

Le acarició la mejilla de nuevo y la sonrió mirándola fijamente a los ojos.

- ¿Él es especial para ti? -preguntó Israel dándose cuenta de que podría acabar sustituyéndole.
- Me gusta mucho - dijo Diana escalando hasta su cuello para envolverlo entre sus brazos y recostar su cabeza sobre uno de ellos- Pero tú eres mi Isra. Por mucha gente que conozca y muy especial que puedan ser, nadie podrá igualar la amistad que hemos creado.
- Sí -suspiró aliviado.
- Y ahora dejémonos de sensiblerías que pareces una niña a la que le ha dejado el novio -bromeó Dianita aunque tenía ganas de llorar por el emotivo momento.
- Tan dulce como siempre -espetó sarcástico Israel mientras rompía en carcajadas.

Ella sabía que tendrían que acomodarse a la nueva situación. Le preocupaba que Julián pudiese tener celos de Isra, pero no tenía la menor intención de alejarse de él. Israel había sido parte de ella durante toda su vida. Una continuación de si misma. Había inventado toda una vida para acoplarse a él evitando problemas de cualquier tipo. No iba a estropear lo que habían logrado por nada. Además, era incapaz de separarse de Israel. Se había convertido en una necesidad básica.

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Gracias a todos por leer!! Y lean la novela de @fco_israydiana que si esta leyendo esto porfavor sube ya el cappp!!!

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