miércoles, 1 de octubre de 2014

"Amor Actuado" capítulo 10

                                 








La fiesta ya estaba más en ambiente de cómo que había empezado, la música sonaba al ritmo de la bachata y varias parejas estaban en el centro de la pista mostrando sus mejores pasos de baile y algunos solo tambaleándose de un lado a otro.
Yidda giró su cabeza buscando con la mirada a Julián que unos minutos antes se había disculpado con ella para ir a lo sanitarios. La mesa en donde estaba esperando se veía repentinamente gigante, había estado tan cómoda charlando con Julián que no se había dado cuenta de lo que la rodeaba o del muchacho de cabellera morocha que la estaba observando fijamente desde que el modelo se había marchado.

Yidda intentaba ignorar al joven morocho pero mientras más pasaban los minutos más incómoda se sentía, finalmente el joven se puso de pie y dejó de observarla. La chica respiró aliviada de no sentir más miradas de las que estaba acostumbrada.
¿Cuánto tiempo podía tardar un chico en el baño? Julián seguro llevaba más de cinco minutos y no es como si los sanitarios se encontraran muy lejos de su mesa.
Uno de los meseros se acercó hacia Yidda ofreciéndole una copa de vino la cual aceptó al ver que era de diferente color que el de las demás sobre la charola plateada. Cuando el hombre se marchó dio un trago al dulce vino.

—¿Estás sola? —dijo una voz masculina detrás de Yidda que la hizo atragantarse con la bebida—. Perdone señorita, no fue mi intención —dijo el joven morocho inclinándose hacia ella para darle leves golpes en su espalda.

La mano del joven sobre la piel desnuda de la espalda de Yidda le causó escalofríos por lo que sacudió hacia el frente para que dejara de tocarla. Ella dejó la copa en la mesa y con una toalla blanca de papel se limpió la boca aunque no lo necesitara.

—Descuide, solo estaba ida —dijo intentando escucharse casual y nada nerviosa.

—Es bueno escuchar eso —dijo el joven sonando amable aunque Yidda presentía que solo era una fachada—. Un placer, me llamo Ernesto —le extendió la mano y ella la estrechó rápidamente.

—Yidda —dijo sin añadir nada más.
Julian pareció querer decir algo más pero entre ellos dos se formó un incomodo silencio.

—¿Te gustaría bailar? —Yidda negó manteniendo su rostro serio—. ¿Te molesta si me siento aquí?
Sería demasiado grosero si le decía que en efecto le molestaba su presencia pero solo se limitó a decir.

—Mi novio llegará pronto, si no te incómoda adelante.

Ernesto observó alrededor buscando a algún chico que se viera lo bastante intimidante pero al no encontrar a nadie accedió a sentarse, en una de sus manos sujetaba una copa con vino.
Yidda lo observó de reojo, el chico estaba ebrio, su ropa estaba un poco desordenada al igual que su cabello y sus labios estaban un poco más que remojados.
Suspiró alejando sus pensamientos de Ernesto y centrándose en el lugar en donde Julián había desaparecido, solo deseaba que se apresurara.

—¿Tus padres están por aquí? —preguntó el chico atrayendo la atención de Yidda nuevamente.

—No, vengo sola —contestó cortante.

—¿Entonces eres trabajadora del Señor Dalmau? —Pablo quería tener un tema de conversación con ella.

—No, como dije estoy con mi novio. Julián.
El rostro del morocho se tensó al escuchar ese nombre y repentinamente sintió más interés en la joven rubia que estaba en su mesa.

—¿Así que su novia? —murmuró para sí aunque Yidda logró escucharlo—. Dime, ¿De qué lugar Zucchi ha sacado a una delicia como tú?

—En primer no soy un dulce como para que me llames delicia y en segundo lugar no te importa de dónde conozco a Julián, mi novio —remarcó Yidda poniéndose de pie para alejarse de aquel desagradable chico.

—Oh, vamos, primor —Ernesto se puso de pie rápidamente para impedirle el paso a la muchacha—. ¿De qué agencia de modelos te contrató? Creí que Zucchi había aprendido la lección con la otra chica…

—¿Sabes? —dijo Yidda enfurecida—. No me importa que problemas tengas con Julián pero son problemas que no me incumben —le sacó la vuelta para poder alejarse de él antes de que se convirtieran en el espectáculo de la fiesta, dio unos pasos y se giró nuevamente hacia Ernesto que tenía un rostro estúpido bajo esa mascara que había mostrado al acercarse a ella la primera vez—. Solo para aclararte la duda. Yo soy compañera de clases de Julián, no soy modelo ni tengo millones en el banco, soy su novia, una chica normal —dijo orgullosa cada una de las palabras.

—Eres una zorra, solo estás interesada en su dinero y… —el morocho no pudo terminar porque repentinamente cayó al suelo. Como era de esperarse las miradas ya estaban puestas en ellos dos y ahora en Julián que había llegado para defender a su chica de una manera un poco escandalosa.

—No pienses si quiera hablarle a mi novia de esa manera de nuevo o te irá peor —dijo Julián caminando hacia Yidda mientras observaba a Ernesto en el suelo sosteniéndose la pierna.

—¿Qué le hiciste? —preguntó la chica mientras veía al chico en el suelo.

—Solo lo golpeé en la pierna, no es nada que no se cure con un yeso —la mirada de sorpresa de Yidda hizo sonreír a Julián que había llegado molesto al ver como el morocho plastificado le hablaba a ella—. Descuida, es un actor, solo está fingiendo dolor, no lo golpeé tan fuerte.

—Me da igual, se lo merece.

Julian deslizó una de sus manos por la cintura de Yidda e ignorando todas las miradas y las cámaras listas para disparar la besó cortamente para luego salir de ahí, seguro tendrían problemas después con los padres del muchacho pero no importaba.

***

Julian arrojó una piedra al estanque de agua que estaba en una esquina de la casa de sus padres, él y Yidda se encontraban sentados sobre una manta a la orilla del estanque.

—Me toca —dijo Yidda arrojando la piedra que tenía en su mano.

—Lo siento, Yidda —se disculpó Julián soltando la piedra que había estado a punto de lanzar al estanque—. Te he metido en un problema con…ese.

—No te disculpes. Estoy llegando a pensar que es la única palabra en tu vocabulario —lo golpeó levemente en el hombro con su puño—. Ernesto estaba ebrio, seguramente mañana tendrá un fuerte dolor en su pierna y no recordará porqué.

—Bien, eso sería gracioso de presenciar —Julián suspiró y su vista se perdió en el agua.

—Pero, él me dijo algo. Me dijo que de qué agencia de modelos me habías contratado y que si no habías aprendido la lección con la otra chica…

—No puede ser —él se dejó caer hacia atrás sobre la manta, su espalda golpeó el suelo y llevó sus manos a su rostro—. Eso me perseguirá durante toda la vida.

—¿Qué cosa? —preguntó curiosa, observándolo.

—¿Recuerdas que te dije que había salido con unas modelos anteriormente? —ella asintió—. Bien pues una de esas chicas era dos años mayor que yo, ella tenía 18 y yo 16, cuando empezamos a salir todo iba bien hasta que llegó Ernesto, la chica se empezó a alejar de mi y cuando menos acordé ella estaba en los brazos del morocho plastificado —Yidda rió por la expresión de Julián—, cuando varias personas se dieron cuenta de la diferencia de edad la chica inventó que yo la había contratado para que fingiera ser mi novia y todos le creyeron.

—¿Porque era bonita y mayor? —preguntó Yidda que ya estaba recostada al lado de Julián.

—Y porque ya era novia de Ernesto —continuó—. Un par de meses después regresó conmigo disculpándose y queriendo arreglar todo, pero ya había manchado mi nombre en la agencia. Las agencias suelen ser muy duras y siempre son solicitadas, te siguen todo el tiempo buscándote un error para poder expulsarte y dar paso a alguien más prometedor. En mi caso yo fui expulsado y Ernesto fue ese alguien más prometedor.

—Eso suena bastante fuerte —dijo Yidda—, es peor que el colegio. Y si de algo sirve, Ernesto no es nada lindo.

Julián le sonrió y acarició su mejilla.

—¿Te digo un secreto? —le susurró sin dejar de acariciar su mejilla.

—Dime.

—Cuando estoy contigo dejo de ser un modelo juvenil, me haces sentir… normal.

—Me alegra saber eso.

—¿Te digo otro secreto?

—Dilo.

—Me encanta besarte…

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