Alejandra: vamos, los chicos que ayuden a MarioH y nosotras a ti-todos sonrieron y se fueron a alistar, mientras Sandra ayudaba a Piero con los últimos detalles.
MarioH estaba terminando de arreglarse su traje blanco.
Nicola: ¿Cómo piensan seguir después del matrimonio?-preguntó de pronto
MarioH: vamos a vivir juntos, a tener una vida de pareja-obvio
MarioI: para eso Diana tendría que volver a aparecer, esto no serviría de nada-entre sorprendido y confundido
MarioH: en realidad no va a volver a aparecer ni yo tampoco
Nicola: ¿Qué?-sorprendido
MarioH: después de casarnos hablaremos con ustedes de nuevo.
MarioI: vas a hablar ahora
MarioH: no, es algo que tenemos que hablar después. Sandra y Piero ya lo saben y después de la boba prometo que lo sabrán-ellos a duras penas asintieron mientras se terminaban de arreglar.
Angie estaba terminando de maquillarse
Alejandra: parece que la novia fueras tú-rió
Yidda: si, hasta Diana está casi lista y solo faltas tú
Angie: son unas exageras ya estoy lista.-sonrió
Diana saliendo del baño: yo también, solo falta terminar de ponerle el trajecito a Harti.-as tres la miraron sin entender-Hablo del tigre, les aviso que MarioH no sabe que ese es el verdadero nombre de Segundo, así que calladitas se ven más bonitas-las tres rieron y terminaron entre las cuatro de arreglar a Segundo.
El patio de la casa estaba sencillo pero a su vez elegantemente arreglado, un pasillo hecho con pétalos de rosas rosadas y blancas. Unas sillas de un lado y otro. Al final del pasillo un pequeño altar blanco con una mesita, el juez y un sacerdote detrás de ella, dos sillas y rosas por doquier. Allí estaba Mario sonriente esperando al amor de su vida, sencillamente vestida no por eso menos bella y elegante. Al lado de Mario estaba su hermana, MarioI y Yidda, del otro lado Nicola y Alejandra.
Diana iba caminando suavemente del brazo de su tío, mientras Segundo iba delante de ellos. Sonaba suavemente una hermosa canción.
Al estar frente a frente, Piero se la entrego a MarioH
Piero: cuídala, sino tendré que matarte-advirtió
MarioH: no tienes ni que decirlo-iba a tomar la mano de Diana
Angie lo interrumpió: tú cuida a mi hermano, él es medio tonto pero no siempre mete la pata
Nicola: ¿Quieres decir que mi hermana si?-enojado
Angie: todas las mujeres somos complicadas, aunque los hombres lo son más.
Diana: Negra, amo a tú hermano y me quiero casar con él-Angie se aparto y al fin sus manos se enlazaron, un pequeño beso unió sus labios. Luego ambos miraron al sacerdote y al juez de paz. Segundo estaba al lado de ella.
Todos escuchaban las palabras del juez primero y luego las del sacerdote. Un momento tierno fue cuando tomaron los anillos de la cestita que tenía segundo en su lomo.
Juez: por el poder que la ley me confiere los declaro unidos en matrimonio
Sacerdote: yo a está hermosa pareja, ya que nadie se interpone en esté bello amor…
Angie: eso no es tan así ya que…
MarioI le tapo la boca: siga, pasa que hoy no se tomó la pastilla.
Sacerdote: como decía, los declaro marido y mujer, que lo que ha unido Dios no lo separe el hombre-hizo la señal de la cruz-puede besar a la novia-ellos sonrieron y se besaron mientras todos aplaudían. Firmaron los papeles y ambos desaparecieron un momento
MarioH: nos casamos ante Dios y ante los hombre, ahora quiero que seas mi esposa ante la naturaleza.
Diana: me parece bien y hermoso- fueron hasta un pequeño lago.
Estaban frente a frente con sus manos entrelazadas.
MarioH: Diani, nuestro amor empezó de la nada, fue vernos y amarnos en el instante, fue magia, fue la unión de nuestros corazones desde el primer momento. Por esa unión y por el inmenso amor que siento, te prometo amarte hasta el final de mis días y después también la naturaleza es mi testigo.
Diana: Mario, mi Mario te conocí en un momento que solo reinaba la tristeza en mí, un momento oscuro que tú iluminaste, que conquistaste mi corazón. Yo creí haber amado antes, ahora me doy cuenta que no conocía la palabra amor en ese momento. Porque esa palabra la aprendí contigo. Aprendí a amar de una manera que no creía posible. Eres el amor de mi vida y eso no se va a cambiar nunca.-se miraban a los ojos de una manera intima, se leían el alma al uno al otro. Prometo amarte hasta el último suspiro que salga de mi cuerpo y después también, ya que ni la muerte podrá separarnos. La naturaleza es mi testigo-sonrieron, tomaron unas flores silvestres que había allí y dejaron el lago se las llevará. Un beso unió sus labios y sello lo que prometieron.

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