miércoles, 2 de julio de 2014

"Amor En Desencuentro" capítulo 30






Angie y Yidda miraron a Nikko caminar hacia ellas. ¿¿Hace cuanto que estaba escuchando??
-       Nikko yo… -
-       No te preocupes Yidda digamos que estoy al tanto, Julián también necesita un amigo confidente –

Yidda lo miró echando chispas.
-       Como se atreve Nikko a comentar por allí nada de lo que…
-       Cálmate Yidda – la cortó Nikko de nuevo – Así como tú necesitas desahogarte con Angie, Nicola necesita un amigo y ese soy yo. Nos conocemos desde hace años, no es tan extraño, además él está solo aquí, se merece que alguien lo escuche.
Yidda asintió con la cabeza.

-       ¿¿Y qué opinas tú de todo este embrollo??
Nikko la miró atentamente.
-       Sabes que tu y Yamila eran como hermanas para mí.
Yidda bufó ante eso y Nikko sonrió.  
-       Vale, tú eras mi hermana, Yaya era el amor de mi vida. Como sea siempre quise lo mejor para ustedes y sabes perfectamente que nunca estuve de acuerdo con ninguna de las dos bodas con Ernesto – se encogió de hombros – personalmente me gustaría que botaras a Ernesto por una ventana y corrieras a los brazos de Julián por la felicidad de ambos – hizo una mueca – porque si antes pensaba que Julián estaba enamorado solo ya no lo pienso mas después de lo que escuche.
Yidda lo fulminó con la mirada.
-       Como sea yo opino que si de verdad amas a Julián te la juegues.
Yidda se mordió el labio.
-       Ese es mi problema Nikko… ¿¿Realmente lo amo??
-       Eso solo tú puedes contestarlo – dijo Angie
La joven gimió frustrada.
-       Y yo no sé cómo hacerlo.

Nikko tomó la mano de Yidda y tiró de ella para envolverla en un enorme abrazo.
-       Lo sabrás Yiddi, llegara un momento en que lo sabrás.


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Nicola dejó el lápiz sobre el escritorio y se pasó una mano por la cara. Tomó su celular y miró la pantalla, inmediatamente hizo una mueca que Julián no se perdió.

-       ¿¿Qué está mal?? – preguntó mirando a su amigo mientras se recostaba del respaldar de su asiento.
Nicola se frotó la nuca.
-       Prometí a Angie  ir a visitarla hoy y lo olvide por completo.
Julián soltó una risita.
-       Entonces no se diga más, anda con ella yo término aquí.

Nicola negó con la cabeza.
-       Esto es mucho trabajo Julián y debemos tenerlo listo para mañana, no voy a dejarte, Angie entenderá.

Julian miró la pila de papeles y asintió sabiendo que si su amigo lo dejaba jamás terminaría a tiempo.
-       Vale, entonces dile que venga, así estás con ella y quizás pueda ayudarnos.

Nicola lo miró.
-       ¿¿Enserio??
Julián sonrió ampliamente.
-       Claro.

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-       Oh vamos Yidda – Angie tiró de su amiga para que bajara del carro.
-       Cande no sé si sea buena idea Nicola te invitó a ti no a mí.
-       Pero Julián estará feliz de verte – exclamó la morocha tirando de ella una vez más.
Yidda gimió frustrada y tomando una honda respiración bajo del auto.

 Nicola les abrió la puerta y tomando a Angie en sus brazos la besó con fuerza y alegría.
Yidda se quedó observando rezagada hasta que lo sintió entrando en la habitación.

Angie se apartó un poco de Nicola y sonrió hacia Julián.
-       Perdón por no llamar, pensé que no te importaría que la trajera. 
La sonrisa de Julián hizo que algo cálido se posara en el interior de Yidda.
-       En absoluto negrita – respondió sin apartar los ojos de Yidda – incluso te diría que me alegraste la noche. Hola Yidda.

Yidda ruborizada hasta la raíz del pelo dio un paso temerosa hacia él.
Julián se acercó un poco más y tomó su mano para arrastrarla hasta sus brazos y envolverla.
Yidda se recreó en el cuerpo fuerte y cálido junto a ella, se sentía tan bien estar entre sus brazos. Era tan placentera esa sensación.

Julián besó su cabello y Yidda lo miró.
-       Perdón por aparecer así yo no…
-       Está bien Yidda, te extrañe.


-       Pero no entiendo que… - Angie pellizcó a su novio para que se callara.
Julián y Yidda se separaron algo incómodos.

“Es tan fácil olvidarse del resto del mundo en sus brazos” – pensó Yidda volviendo a la realidad. 

Nicola procedió a mostrarle a Angie en que estaban trabajando él y Julián mientras los llevaba a todos a la sala de estar.

-       ¿Y todo es para mañana? – preguntó Angie ojeando la pila de papeles.
-       Mañana llega el contratista así que…si, debemos terminar el trabajo hoy.

Angie frunció el ceño.
-       ¿¿Y cenaron??
Ambos hombre se miraron con una sonrisa ladeada.
-       MM…. No cielo. – contestó Nicola sobándose la panza.

Angie rió.
-       No te importa que saqueé tú pequeña cocina ¿No Juli?
Julián negó con la cabeza.
-       Bien – Angie tomó la mano de Nicola y tiró de él. – Nosotros iremos preparando la cena tú ve adelantando, seguro Yidda puede ayudarte.
Antes de que a cualquiera le hubiera dado tiempo de reaccionar, Angie ya se había llevado a su novio a rastras.

-       Es una pequeña fuerza de la naturaleza ¿No es así? – rió Julián mirando por donde desapareció Nicola detrás de Angie.
-       Ni que lo digas – contestó Yidda – así que bien, ¿¿Cómo te ayudo??

Julián tiró de su brazo haciendo que ha ambos los atravesara una corriente eléctrica y se encaminó a su oficina.

-       Necesito que traspases todos estos datos a ésta matriz y los catalogues.

Yidda hizo unas cuantas preguntas más y luego ambos se pusieron a ello.

Julián alzó la vista y la observó concentrada trabajando. Una pequeña arruga se posaba en su entrecejo mientras leía y releía los papeles en su regazo.
¿¿Trabajando?? Quien lo diría. Lo menos que quería hacer era trabajar.
¡Diablos! Si se estaba volviendo loco por tenerla tan cerca y no poder tomarla entre sus brazos y besarla hasta que no tuvieran aire.
Pero si la tocaba no podría contenerse y probablemente nunca terminarían en trabajo.
Aunque mejores cosas se le ocurrían para hacer sobre un escritorio que solo redactar informes y revisar cuentas, y todas incluían a Yidda.
Julián negó para sus adentros y rió.
Trabajo, quien lo diría.

Yidda alzó la vista y lo miró
-       ¿¿Estás bien?? – Julian se perdió en esos inteligentes ojos color miel que parecían verle el alma.
Alzando su mano la instó a que se acercara.

-       No la verdad es que yo…
-       Espera – se escuchó una voz a fuera antes que Ernesto irrumpiera en la oficina.

El aliento quedó atorado en la garganta de Yidda al verlo.
Ernesto los miró y el miedo llenó a Yidda por completo.
-       ¿¿Qué significa esto?? 
Julián se puso rígido.
-       Yidda – gritó Ernesto y la tomó del brazo.
Julián dio una paso hacia ellos amenazador y Ernesto lo miró como si fuera a matarlo.
-       Ernesto ¿¿Qué te pasa?? – dijo Angie entrando con calma y caminado hasta situarse junto a Julián y colocar una mano en su hombro. - ¿¿Cuál es tu problema??
-       Mi problema – rugió Ernesto – es que Julián está aquí con mi esposa…
-       Porque yo le pedí que me esperara aquí.
Ernesto miró a su prima como si le hubieran salido dos cabezas.
-       Yidda era mi tapadera Ernesto, está aquí porque es mi excusa, la verdad es que Julián y yo… - Angie unió las manos con Julián y sonrió seductora.
Ernesto miró a Julián y luego a Angie claramente incrédulo.
-       Prima no te metas en eso, tú y Julián…
-       Somos pareja – lo cortó Angie.
-       Tú no…
-       Oh Ernesto si y estamos muy enamorados – Ernesto centró su atención en Yidda y presiono aun mas su brazo. – Ernesto – lo llamó Yidda.
Ernesto la miró molesto solo para encontrarse a Angie tomando el rostro de Julián en sus manos y besándolo con frenesí.

Yidda sintió un vacio en el estomago cuando Julián le devolvió el beso a su amiga. “es solo una farsa” se dijo a sí misma pero eso no disminuyó el dolor.

Ernesto lanzó una risotada y soltó el brazo de Yidda mientras Nicola que acababa de llegar corría lejos de la imagen de la más pura traición.

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