sábado, 28 de junio de 2014

"Amor En Desencuentro" capítulo 28







Julián sonrió de lado y apagó el motor.
-       Lamento eso. – dijo girándose para mirar a su acompañante.
Angie alzó el rostro.
-       Está bien, no fue tan malo, creo que solo fue Ernesto… Siendo Ernesto. – su expresión se ensombreció un poco. – Solo quisiera que dejara de criticar mi relación con Nicola o mejor aún, que me critique, adelante, pero que no se meta. Es mi vida y yo amo a Nicola. ¿Por qué no puede verlo? – Habló con cada vez más vehemencia.
-       Porque está ciego – respondió Julián con una sonrisa torcida al ver el amor y la pasión con que la joven hablaba de su novio. – o es idiota.
-       O las dos. – sentenció ella.
Julián sonrió más ampliamente.
-       Como sea ya acabo – dijo ella.    

Si, había acabado, en paz. A Erneto se le había metido en la cabeza que Julián y Angie tenían algo y había pasado, el resto de la noche, hablando sobre la genial pareja que hacían y echando pestes sobre Nicola.
Julian increíblemente se había relajado el resto de la velada, salvo en esos horrorosos momentos en los que tenía que soportar ver como Ernesto besaba a Yidda y debía aguantar las ganas de romperle la cara.
“Ella es su esposa” – se había recordado a sí mismo. Él no tenía derecho sobre Yidda pero como quería alejarla de todos y tenerla solo para él.
A Julian le había sorprendido el modo en que Yidda lo hacía reaccionar.
Nunca había sentido algo así por nadie. Y eso lo asustaba un poco.
¿¿Cómo Ernesto no se daba cuenta??
La manera en que Yidda lo trataba, fría, distante.  
Julián la había visto dulce, entregada y el contraste era tan grande.
Si Yidda algún día lo trataba con el mismo rechazo con que trataba a Ernesto, Julián no lo soportaría.

Si Ernesto pensaba que Yidda y él tenían algo, no lo demostró.  Todo había sido mucho más fácil desde que Angie irrumpió en su cena y les dio su apoyo. 

-       Debo agradecerte el haber estado Negrita – habló Julián saliendo de sus pensamientos – no habríamos podido hacerlo sin ti.
Angie se sonrojó y se encogió de hombros.
-       Yidd se merece ser feliz, tú la haces feliz y Ernesto no la merece  - suspiró – solo espero que todo termine bien, no quiero verla sufrir de nuevo.
Juli frunció un poco el ceño y asintió.
-       Yo tampoco quiero que sufra Negra, la quiero y quiero lo mejor para ella.
-       Como todos – respondió la joven.
-       Todos menos Ernesto – Julián no quiso que sonara como un reproche pero le fue imposible evitarlo.
-       Ernesto es demasiado egoísta para ver lo mucho que sufre ella a su lado.
Julian suspiró preguntándose lo mismo una y otra vez.
“¿¿Por qué se casó con él??”
-       ¿¿Por qué es tan importante para ti saberlo?? – Preguntó Angie y le hizo ver a Julian que había hablado en voz alta.
-       Yo… - negó con la cabeza – sé que quizás no la conozca lo suficiente, y sin duda no la conozco tanto como tú pero… Sé que ella nunca deja que la dominen, que es terca y testaruda y jamás calla ante nadie – se giró para mirarla de frente – ¿¿Cómo llegó a estar con alguien como Ernesto??¿¿Qué está sucediendo??
Yidda se removió incomoda.
-       En el pueblo se cree que Matías tiene algo que ver.
Julián la miró como si le hubiera golpeado con un ladrillo.
-       ¿¿Matías?? ¿¿Quién es Matías??

  _____________________________________________________
  
Yidda sintió nauseas y quiso gritar, la mano izquierda del hombre seguía sobre su boca y la derecha se arrastraba perezosamente sobre su pierna.
Su visión era borrosa y las lágrimas la empañaban, se quería ir, correr lejos. Se removió inquita intentando liberarse y él hombre pareció incrementar la presión.
Yidda comprendió que su lucha por intentar irse no hacía más que excitar a su captor y se quedó inmóvil.
“Por favor no” – rogó para sus adentros.
Se sentía sucia y el miedo la tenía paralizada.

Las manos del hombre encontraron sus suaves senos y apretaron con fuerza haciéndola arquearse del dolor.
-       Te gusta perra – su voz ronca y violenta hizo que un escalofrió de terror la recorriera.
“Por favor no”

Él hombre quitó la presión y la soltó un momento, Yidda se sintió libre de su peso y notó con creciente angustia que estaba tan entumecida que su cuerpo no reaccionaba.
“Corre Yidda, Maldita sea corre”
Su cuerpo no reaccionó.

La presión del hombre volvió y Yidda lo sintió el doble.
Su olor a suciedad y alcohol le llegó como una bofetada mareándola y haciendo que tuviera arcadas.

-       Eres una maldita – el hombre susurró en su rostro muy cerca de sus labios.
El pánico crecía en ella. El miedo. El dolor.
Yidda sintió como acercaba su boca a la de ella y lo mordió tan duro que lo hizo sangrar.

La bofetada la vio venir pero eso no impidió que el dolor estallara con el impacto. Su cabeza rebotó con el duró suelo y las piedras bajo su espalda se clavaron un poco más. Él sabor de la sangre se mezclo en su boca con la bilis.
En un momento él la alzó por el pelo la arrastró.

-       Eres una perra miserable – acercó su rostro al de ella y sonrió cínicamente – vas a ver lo que te voy a hacer y lo vas a gozar.
Yidda le escupió en el ojo y él volvió a golpearla, esta vez con un puño.

Volvió a tirarla contra el piso y se sentó sobre ella.
Su dureza clavándosele en el estomago.
“Por favor no”.

Arrancó su delicada blusa desnudándola de la cintura para arriba y rió.
-       Eres una maldita bastarda, ni siquiera pareces una mujer – dijo mirando con descaro sus suaves montículos. – pero voy a conformarme contigo hoy.
“Por favor no”

Las lágrimas le impedían ver mientras el hombre le recorría el cuerpo con las manos.
Se sentía sucia y dolida.
El terror la carcomía y el dolor la llenaba.

Él hombre toco sus piernas y fue subiendo. 
Yidda sintió el pánico recorrerla y gritó mientras se removía incansablemente.
Él hombre rió a carcajadas mientras sus manos siguieron subiendo.
“Por favor no”
Él la tocó.
“Por favor no”

Yidda se incorporó en la cama de un golpe. Miró desorientada la oscuridad de la noche.
Estaba en su cama, estaba bien. Solo había sido una pesadilla.
Su respiración acelerada fue reduciéndose poco a poco.
Yidda luchó contra las lágrimas que se formaban en sus ojos.
Solo había sido una pesadilla, no era real. Un escalofrió la recorrió “Fue real”.
Cerró los ojos y alejó esa idea.
Un movimiento a su derecha hizo que se pusiera alerta.

Ernesto encendió la luz de la lámpara y la miró.
-       ¿¿Estás bien??
Yidda asintió y se giró para fingirse dormida.  
Una mano se paseo por su cintura y la pegó al cuerpo solido de Ernesto.
Varios besos fueron regados por su cuello.
Yidda tuvo otro escalofrió. Ya no estaba soñando.
“Por favor no”. 

  ____________________________________________________

-       ¿¿él padre??

Julian miró a su amigo y luego la foto.

-       ¿¿Me dices que este hombre, Matías, era el padre de Yamila??
Nikko se pasó una mano por el rostro y asintió.
-       Yo no lo conocí pero dado lo que me cuentas sí, yo opino que lo es, ¿¿Sino quien??
-       ¿¿Cómo es posible que no lo conocieras?? Viviste aquí toda tu vida.
Nikko suspiró.
-       Pero estudiaba en un internado, no me la pasaba aquí, sé que era un bombero y la gente lo apreciaba pero jamás lo vi.
Gastón miró la foto.
-       No tiene sentido. Si la gente lo aprecia y respetaba porque las chicas parecen tenerle terror.  
Nikko también miró la foto.
-       No tienes pruebas de que él – señaló al hombre – sea Matías, el padre de Yamila. Solo Angie puede decírtelo.
Julián se pasó una mano por el pelo.
-       Pero no quiero meter a Angie en esto.
Nikko alzó una ceja.
-       ¿¿Qué es esto??  - lo miró serio- es una muerte Julián, la muerte de Yaya, un caso cerrado para  todos salvo para ti.
-       Es un caso cerrado pero no resuelto. Hablamos de Yami ¿¿que no se merece que se haga justicia??
-       La policía no encontró nada y dudo que tú jugando a Sherlock Holmes encuentres algo tampoco.
-       Pero voy a intentarlo. ¿¿Qué no eras tú él que amaba a Yamila??
Nikko lo fulminó con la mirada.
-       La amo Julian, Yamila murió hace casi 3 años y no hay día en que no piense en ella. La amo como si estuviera aquí.

La expresión de Julián se suavizo.
-       Lo sé, solo quiero descubrir lo que pasó, por Yami.
Nikko sonrió.
-       ¿¿Por Yami o por Yiddi??
Julián miró la foto.
-       Por todos. 

No hay comentarios:

Publicar un comentario