sábado, 21 de junio de 2014

"Amor En Desencuentro" capítulo 27






Ni Julián ni Yidda movieron un musculo.

La respiración quedó atrapada en la garganta de ella mientras luchaba con todas sus fuerzas para que el pánico no la dominara.
Julián alzó una ceja y abrió la boca, la cerro y repitió el proceso por lo menos dos veces más.

-       Estaba conmigo Ernesto – La suave voz de Angie resonó en el silencio aplastante.
Todos se giraron a verla, y Julián y Yidda aprovecharon para calmar sus respiraciones aceleradas.  

Ernesto la miró sin entender y Angie se encogió de hombros.

-       Fui a verlo porque… - se encogió de hombros – realmente no lo sé, quería compañía y él estaba cenando solo en casa así que charlamos – volvió a  encogerse de hombros - no es la gran cosa.
Todos guardaron silencio después de eso hasta que Ernesto rompió a reír.

-       ¿¿Es eso cierto Julián?? – Preguntó Ernesto entre risas.
Este miró a Angie y le regaló una media sonrisa.
-       Así es, fue una agradable noche muchas gracias.
Ernesto palmeó el hombro de Julián.
-       Bueno Julián espero que eso sea un pronto bienvenido a la familia.
Las mejillas de Angie enrojecieron y Yidda apretó los dientes.
-       Ernesto – Comenzó Angie – sabes que Nicola y yo…
-       Nicola es un don nadie – la interrumpió su primo – no merece tú tiempo, deja de jugar a la buena samaritana y fíjate en un hombre de verdad. Ya que Julián es el nuevo dueño de la propiedad vecina me parece un excelente candidato para el puesto.
Ernesto tomó la mano de Yidda y sonrió.

-       Mi esposa y yo les deseamos lo mejor.
Julián miró sus manos entre lazadas con frialdad mientras por dentro solo quería brincar sobre la mesa y exigirle a Ernesto que no la tocara nunca más.

-       Me parece que estas incomodando al invitado – sugirió Yidda con voz cortante -  
Ernesto se llevó sus manos entrelazadas a los labios y beso la de ella.
-       Perdona mi indiscreción querida, es solo que hacen una pareja fantástica ¿No te parece?
Yidda miró a Julián y luego a Yidda. Un nudo se formó en su garganta ante la idea de ellos juntos.
¡Es ridículo! Se amonesto a sí misma. Pero no pudo quitarse el malestar de encima.
Asintiendo despacio sonrió a su marido.
-       Estoy de acuerdo.
Angie se removió incomoda y le regaló a Julián una sonrisa suave.
Este le devolvió el gesto y miró de nuevo a Yidda solo para ver como Ernesto la tomaba del rostro y la besaba.
Sus manos se apretaron en puños bajo el mantel de la mesa mientras su rostro parecía tranquilo.
Julián recorrió a todos sus años de práctica frente a un juzgado manteniéndose sereno y con cara de póquer ante cualquier caso, para no abalanzarse sobre Ernesto y exigirle que no volviera a tocarla o lo mataría, realmente quería golpearlo en ese momento. Tomar a Yidda en sus brazos y correr lejos, besarla hasta desfallecer y hacerla suya hasta que no fuera de nadie más, nunca.

Angie colocó su pequeña mano sobre el puño cerrado de Julián y le regalo otra sonrisa tranquilizadora.
Julián abrió su mano bajo los dedos de la joven y le agradeció de corazón el gesto. Agradeciendo a quién sea que esa pequeña hada estuviera allí y le diera fuerza en ese momento.

Ernesto por fin se apartó de Yidda con el ceño levemente fruncido. Esta ni lo miró.

-       Yidda – llamó su atención - ¿Dónde estabas tú?
Yidda se puso rígida y lo miró.
-       ¿A qué te refieres?
Ernesto se recostó de su asiento y se llevó la copa a los labios.
-       Me refiero a que me dijiste que estabas con Angie. – su mirada se volvió fría – pero ella estaba con Julián. 

El silencio volvió a instalarse entre todos.

Yidda miró a Ernesto un largo segundo y se encogió de hombros.
-       Fui temprano a ver a Angie.
-       Así es – corroboró su amiga.
-       ¿Y luego? – la voz de Ernesto sonaba mortal.
-       Y luego… fui a visitar a Yamila.

El silencio que cayó fue aun más aplastante que los anteriores.

-       ¿Fuiste a su tumba? – Yidda se regodeó del leve escalofrío que recorrió a Ernesto.
-       Si, estaba oscuro pero puedo llegar con los ojos cerrados.  – se encogió de hombros- te mando saludos.
Yidda escuchó como Ernesto susurraba amenazadoramente.

-       ¿Por qué no me lo dijiste?
Ella sonrió.
-       Sospeche que no te gustaría.
-       No, no lo hace. Por favor no vayas tan tarde – Ernesto bajó la voz y susurró amenazadoramente – puede ser peligroso.

-       Yamila fue tú primera mujer ¿no es así?  - preguntó Julián midiendo las expresiones de Ernesto.
-        Así es – contestó este.
-       Perdona la indiscreción pero… ¿Cómo murió?
El semblante de Ernesto palideció ligeramente y Angie contuvo el aliento.

-       Enfermó.
-       ¿No cayó por las escaleras?
Ernesto asintió.
-       Así es. Estaba enferma y decidió bajar, rodó por las escaleras y falleció en el acto. 
-       Y… ¿Dónde estabas tú en ese momento?
Ernesto entrecerró los ojos.
-       ¿A dónde quieres llegar?
Julian se encogió de hombros con inocencia.
-       Perdona mi indiscreción, no quise incomodarte, estoy seguro debió ser doloroso para ti.

Yidda se recostó de su asiento y observo a Ernesto.

-       Lo fue – contesto este rígidamente.
-       Vi algunas fotos – continuó Julián – era preciosa.
Ernesto tomó un sorbo de su vino.
-       Lo era.
-       Debiste amarla muchísimo

Todos los presentes pudieron ver como Ernesto palidecía un poco más.

-       Lo hacía – Julián sonrió como triunfal y Yidda lo miró extrañada.
¿Qué pretendía?  

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