domingo, 13 de abril de 2014

"Amor En Desencuentro" capítulo 15

                       






Yidda parecía un hada, bailando al son de la música en medio de la plaza. Vestía una larga falda gitana de color negros que se movía con sensualidad al ritmo de sus caderas. Su larga melena californiana suelta volaba mientras ella movía la cabeza y sus palmas marcando un candente, divertido y sensual ritmo que mantenía a todos hechizados. 

Julián no podía más que observarla, ella parecía irreal, era como una criatura incorpórea que todos amaban en secreto pero nadie tocaba.
La cintura de la joven dibujaba árabes imaginarios tan elegantes que la hacían parecer inmune a la gravedad  al tiempo que su falda y su cabello se batían en el viento que parecía ir al ritmo de la música. Y mientras el resto de los bailarines chocaban unos con otros en la concurrida plaza Yidda se abría paso con fluidez entre sus lánguidos movimientos, navegando en el desorden de la calle dueña de un tiempo propio y distinto, sin tropezar con nadie.
Julian la espiaba maravillado, le parecía tan bella, tan seductora, tan distinta de la gente común. No fue hasta que sintió el toque de una manito que jalaba su camisa que pudo bajar la vista del hechizo en que Yidda lo tenía, como una serpiente que hipnotiza a su víctima, y se encontró con una pequeña niña, de enormes ojos pardos y cabello rubio rizado que enmarcaba su sonrosada carita, tímidamente agarrada a una roída mantita amarilla.
Arrodillándose para ponerse a su altura le sonrió  

-      Hola pequeña – saludo dulcemente - ¿Estás bien?
La niña asintió despacio y abrazo aun más su mantita.
-      Eres el señor Julián ¿verdad? – pregunto tímidamente. – mi padre dice que eres nuevo en el pueblo.  Eres amigo de mi tío Nicola?? – pregunto mirándolo con curiosidad.
-      Sí a todas tus preguntas – respondió Juli enternecido. – no sabía que Nico tuviera una sobrina tan bonita como tú.
La niña sonrió mostrando la falta de algunos dientes.
-       Me llamo Brenda y tío Nico no es mi tío pero yo lo quiero como si lo fuera porque es amigo de mi papá y siempre me trae dulces.
Contesto sobándose la pancita.
-      Brenda! – se escucho la voz de un hombre llamándola.

Julián y la pequeña se giraron para ver a un caballero acercarse hacia ellos. Era no muy alto y de complexión mediana, tenía  el cabello castaño y los ojos entre verdes y azules y piel canela. A pesar de sus vaqueros y botas el hombre mostraba clase y elegancia, y un cuerpo bien formado.
La pequeña rio encantada y corrió a los brazos del hombre.

-      Papi, ese señor es amigo de tío Nico – anuncio mientras Julián se ponía de pie.
Él hombre miro a Julián por primera vez sonrió claramente sorprendido.
-      Que me aspen, Julián Zucchi??
Julián abrazo al hombre y sonrió.
-      Nikko Ponce, Diablos hombre, que te paso??
Nikko se encogió de hombros.
-      Me case y tuve a esta belleza – anuncio besando la mejilla de la pequeña. – veo que tú no.
Julián negó con una sonrisa.
-      El rompecorazones Ponce casado – negó divertido – quien lo diría.
Nikko volvió a encogerse de hombros.
-      No digas que no, si no lo has probado.
-      Y quien fue la pobre?? Digo – corrigió Juli con una sonrisa – la afortunada.    
-      Su nombre era Sofía – su semblante se ensombreció un poco – murió al dar a luz a Brenda.
Julián lo sintió por su amigo.
-      Lo lamento – Nikko se encogió de hombros y suspiro.
-      Yo también.  
-      Pero hace cuanto no nos veíamos?? – pregunto el rubio cambiando el tema.
-       Desde la última vez que Renzo me llevo a su casa en la ciudad?? Recuerdas como pasábamos las vacaciones en la pileta?? – contesto el joven padre.  
Juli rio.
-      Te daba palizas jugando al tenis.
Nikko bufo.
-      Solo porque eras un cheto, en deportes de hombre- alzo una ceja – como el futbol, yo era el rey.

Ambos hombre se miraron y estallaron en carcajadas.

-      Lamente mucho la muerte de Renzo, era como mi padre. – dijo Nikko tras un momento de silencio.
-      Lo sé.
-      Y así que te dejo el rancho – Nikko negó con una sonrisa – la verdad no me sorprende, él te adoraba – lo miro extrañado – lo que me sorprende es que vinieras tú a encargarte de él.
Juli suspiro.
-      No podía dejárselo a nadie más, es algo que tengo que hacer yo.
Nikko asintió y lo miro con una sonrisa.  
-      Vamos Julián te invito a comer a casa, así nos ponemos al día como dos viejas cotorras.   
El rubio rio y miro a Brenda.
-      Bien, pero primero esta bella dama debe consentirme un baile – dijo haciendo una teatral reverencia y extendiendo una mano hacia la pequeña.

Brenda lanzo un gritillo y soltándose del agarre de su padre tomo a Julián de la mano y corrió al centro de la pista con el joven intentando seguirle el paso.


Julián la tomo en brazos y giro con ella al ritmo de la música, bajo el aplauso alegre de la gente y la risa encantada de la pequeña.

Al terminar la alegre canción la pequeña se removió inquieta entre sus brazos, él la coloco en el suelo y ella hizo una graciosa reverencia. Comenzó una nueva canción y ella lo miro solemnemente.
-      Es usted un excelente bailarín señor Julián – anuncio muy seria, volvió a hacer una reverencia y salió corriendo hacia su padre, a quien tomo de la mano y obligo a bailar con ella.
Julián aplaudió el tosco intento de Nikko de seguir los alegres pasos de su hija.

-      Así que aparte de mujeres y animales encantas también a las niñas – susurro Yidda en su oído.
Él se giro para encararla y sonrió de lado.
-      Todo el género femenino cae ante mí.
Yidda bufo.
-      Tu ego debe pesar bastante.
Julián se encogió de hombros.
-      Soy un chico fuerte.
Ella revoleo los ojos y se giro para irse cuando él la tomo de la cintura y comenzó  a girar con ella al ritmo de la movida y sensual música.

Sus cuerpos encajaban como dos piezas de un rompe cabezas mientras seguían una coreografía tan coordinada como si la hubieran hecho miles de veces.
Yidda giro, se movió y contorsiono contra Julián, quien movió los pies y el cuerpo con igual fuerza contra ella.

Era un baile sensual y lleno de pasión que ambos efectuaban como si llevaran haciéndolo juntos toda la vida.
Ella giro en sus brazos y se obligo a no sonreír cuando un cosquilleo la lleno. Su cabello suelto los envolvía a ambos como una cortina que los separaba del resto del mundo, de la realidad. En ese momento eran solo ellos.

Cuando finalizo la canción ambos estaban jadeando y sintiéndose más vivos que nunca. 


-      Tío Julián – se escucho la voz de Brenda llamándolo.
Él alzo la vista y la vio correr entre la gente para llegar hasta donde estaba.
Julián abrió sus brazos y la niña paso de largo para estrellarse contra el pecho de Yidda que la recibió con los brazos abiertos.
-      Tía Yiddi bailaste increíble con el tío Juli – dijo la niña sonriendo encantada.
Yidda sonrió sonrosada.
-      Tú también Bren –
Brenda miro a Juli.
-      Es que él es un excelente bailarín.
-      Y tu una excelente bailarina cielo. – contesto el rubio enternecido.
La pequeña sonrió.
-      Pero tío Julián, papá nos llama, vamos a comer. ¿¿Vienes tía Yiddi??
La chica negó con la cabeza.
-      No puedo hermosa, tengo cosas que hacer todavía.
La niña se encogió de hombros y tomo la mano de Julián.
Yidda la beso en la coronilla y la miro con… “¿¿Nostalgia??” – se pregunto Julián antes de comenzar a caminar tras Brenda. 

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