jueves, 27 de marzo de 2014

"Química Perfecta" capítulo 31




ISRAEL
    - estaba besándote como si fuera el último beso de su vida. Si besa así, me pregunto cómo...
    - Cállate,.
    - Va a acabar contigo, - continúa, -. Mírate, anoche en el calabozo y hoy no vas a clase para ganar dinero y recuperar la moto. No cabe duda de que la chica está muy buena, pero ¿realmente merece la pena?
    - Tengo que ponerme a trabajar -suelto, mientras sus palabras resuenan en mi cabeza. Me paso toda la tarde, pensando únicamente en besar una y otra vez a Diana.
    Sí que merece la pena. No tengo la menor duda.
    - Israel, José Luis está aquí.
    Me limpio las manos en el mono de trabajo.
    - ¿Dónde están?
    - En mi oficina.
    A medida que me acerco al despacho, me invade una sensación de terror. Abro la puerta y veo a José Luis cómodamente instalado, como si estuviera en su propia casa.
    - Israel. -José Luis se dirige a mí -. Está bien quedar aquí en lugar de en el almacén, ¿no te parece?
    - Siéntate -ordena, y espera a que tome asiento para añadir—: Necesito que me hagas un favor, amigo.
    - ¿Qué tipo de favor?
    -Hay que hacer un intercambio el 31 de octubre.
    - No quiero tener nada que ver con asuntos de drogas -le digo-. Lo sabes desde el primer día.
   
    - Debes olvidar lo de tu padre. Si quieres llegar a dirigir tendrás que involucrarte en el tráfico de drogas.
    - Entonces, no cuentes conmigo.
    José Luis me estruja el hombro. Es una amenaza silenciosa.
    - Ojalá fuera tan simple -confiesa José Luis-. Necesito que hagas esto por mí. Y, para serte sincero, me lo debes.
    Mierda. Si no me hubieran arrestado, no le debería nada a José Luis.
    - Sé que no me decepcionarás. Por cierto, ¿cómo está tu madre? Hace mucho que no la veo.
    - Está bien -replico, preguntándome qué tiene que ver mi madre en esta conversación.
    - Dile que le mando saludos, ¿lo harás?
    ¿Qué coño significa esto?
    José Luis abre la puerta, y me deja solo para que piense en ello. Me vuelvo a sentar, observando la puerta cerrada, y me pregunto si seré capaz de traficar con drogas. Si quiero mantener a salvo a mi familia, no tengo otra opción.

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