Capítulo 16
tras finalmente separarme de Nicola el sábado por la mañana, literalmente no
podía mantener alejada la sonrisa de mi cara. Fue tan increíble la noche
anterior y fue mejor de lo que alguna vez pensé que podría ser. Fue tan dulce,
paciente y tierno conmigo, tomándoselo todo lenta y tranquilamente. No pude
haber pedido un novio más cariñoso.
—Vamos, chico amoroso, vámonos —ordené, deslizándome en un pantalón de
chándal y una camiseta sin mangas lista para la práctica de baile.
Agarró mi cintura y besó la parte trasera de mi cuello.
—Está bien. Pero por favor trata de no sacudir demasiado ese lindo trasero en mi
rostro, o quizás tenga que rasgar esos sexis pantalones y tomarte justo en frente de
tu equipo —gruñó, mordisqueando suavemente mi cuello.
No pude evitar reírme ante el comentario. Nunca me había dicho nada como eso
antes y me sonrojé como loca mientras golpeaba su hombro.
—Sal de mi cuarto, hombrezuelo —bromeé, empujándolo, riendo. Sujetó mi mano,
tirando de mí, sonriendo felizmente. No pude evitar más que mirar a su trasero
mientras caminaba enfrente de mí hacia el pasillo. ¡Wow, me ha convertido en una
pervertida también!
La práctica de baile fue genial. Parecía que finalmente me estaba saliendo el
levantamiento con el que había estado teniendo problemas la semana pasada, así
que por lo menos no me caí sobre mi trasero demasiado. Para el momento en que
terminamos estaba cansada y sudorosa. Nicola se sentó ahí pacientemente
observando como de costumbre, bromeando con Yaco. Parecía que estaba
sonriendo más de lo normal. Supongo que fue difícil para él, esperar una semana
entera para tener sexo, apuesto que nunca había hecho eso en su vida.
Probablemente estaba satisfecho de finalmente tener algo la noche anterior
después de todo el flirteo que había hecho recientemente.
Espera, ¿sólo habíamos estado saliendo una semana? Me reí para mí misma, vaya,
era una zorra. Me acosté con un chico con el que he estado saliendo por una
semana; ¡Nunca pensé que podría decir eso! Parecía como si hubiéramos estado
juntos desde siempre porque todo era sólo demasiado fácil y lo había conocido
durante tanto tiempo.
Cuando terminamos de practicar, fuimos a un pequeño café y compramos
sándwiches, llevándolos a un parque para comerlos. Nicola se sentó bajo la sombra
de un árbol, abriendo sus piernas para que me sentara entre ellas. Cuando estaba a
punto de sentarme, me detuvo.
—Espera, Ángel. —Se quitó su sweater con capucha y lo tendió en el suelo para
que me sentara sobre él.
—Gracias. —Sonreí agradecidamente, dentándome y recargándome en su pecho,
comiendo mi comida. Como de costumbre, Nicola inhaló su comida y envolvió sus
brazos a mí alrededor, meciéndose suavemente mientras yo terminaba de comer.
Nunca pensé que alguna vez podría tener algo como esto con un chico. Cada vez
que pensaba en salir, me había asustado como el infierno porque nunca quise que
un hombre me tocara de esa manera. Después de lo que mi padre había hecho con
todo el toqueteo, supongo que estaba un poco asustada. Todo el tiempo había
pensado que nunca quise un novio, jamás me di cuenta que ya tenía al chico
perfecto que era dulce, amable y que me mantenía a salvo todas las noches.
—Podría quedarme aquí para siempre —mascullé, cerrando mis ojos, suspirando
con alegría.
Besó el lado de mi cabeza.
—¿No te arrepientes de dormir conmigo entonces? —preguntó.
Me giré para mirarlo de frente, pretendiendo pensar acerca de ello.
—Eso depende. ¿Vas a dejarme ahora que me rendí? —bromeé.
Me sonrió maliciosamente.
—Hmm, quizás debería —contestó, besándome suavemente.
Sonreí contra sus labios.
—Bueno quizás debería llegar ahí yo primero y botar tu candente trasero.
Ahorrarme la humillación —sugerí, elevando mis cejas, sonriéndole.
Se rió y se recostó en su espalda, tirando de mí encima de él, sosteniéndome cerca.
—Si me botas voy a estar rogándote hasta el día que muera para que me aceptes
de nuevo —declaró, acariciando mi espalda.
—¿Rogando de rodillas? —pregunté, riendo.
Asintió, mirándome seriamente.
—Sí, lo que sea que se necesite. Donde sea que vayas, estaré siguiéndote detrás de
ti, rogando por otra oportunidad. Seré como un acosador obsesionado —bromeó,
rodando entonces yo estaba debajo de él.
—Suena como si eso fuera a ser un dolor en mi trasero. Tal vez sólo debería
quedarme contigo entonces. —Sonreí, encogiéndome de hombros.
Asintió.
—Buen plan —coincidió, besándome apasionadamente, terminando la
conversación.
Después de una hora en el parque nos fuimos a casa para ordenarla. Como de
costumbre el lugar era un desastre. Israel ya había empezado. Teníamos que hacer
un muy buen trabajo esta vez porque mamá tenía programado volver mañana. No
tenía idea de que se llevaba a cabo una gran fiesta en su casa todas las semanas.
Que incluso llamé a Jaz para ayudar con la limpieza, pero para ser honesta tan
pronto como apareció ninguno de nosotros habíamos hecho mucho. Me siguió a
todas partes esperando para saber cada pequeño detalle de anoche, cómo era él,
cómo fue, y cualquier otro detalle que pudieras pensar. Me negué a contestar más
preguntas personales, como cuánto había durado, y qué tan grande era.
Finalmente, terminamos de limpiar y nos acomodamos con pizza y un DVD.
—Así que ahora que esos dos están emparejados, Israel, eso sólo nos deja a ti y a mí
—le dijo Jaz a mi hermano, sonriéndole coquetamente.
Él le hizo una mueca.
—Eres una chica demasiado buena para mí, Jaz —le dijo, sonriendo
perversamente.
Ella se rió.
—¿Y quién te dijo que era una chica buena? Como sea, incluso si lo fuera, quizás tú
podrías corromperme. —Alzó las cejas, mirándolo por encima lentamente.
Me aclaré la garganta teatralmente, obteniendo su atención.
—Paren. La película empezó. No coqueteo durante las películas de terror, ésa es la
regla, ambos lo saben —los reprendí, tratando de sonar severa. Israel me dio una
sonrisa de agradecimiento. Rodé los ojos. Él realmente no se ayudaba; había
caminado derecho dentro de eso. ¿Si no la quería encima de él entonces por qué
se metía el solo en eso?
Me acurruqué más cerca de Nicola, viendo el resto de la película. Cuando finalmente
terminó, Nicola fue a su casa como de costumbre para mantener las apariencias con
sus padres. Con mi madre llegando a casa mañana, necesitábamos hacerlo parecer
como si se quedara en su casa. No creo que a mi madre le gustaría escuchar que el
chico de al lado duerme con su hija todas las noches. Lo besé hambrientamente en
la puerta, antes de entrar a mi habitación, antes de decidir tomar un largo y
agradable baño en la bañera. Estaba un poco adolorida por tener sexo, y además
bailar por horas esta mañana había puesto mis músculos un poco tensos. Me
deslicé en la bañera, cerrando mis ojos, completamente feliz.
—Hey, tú —dijo Nicola desde la entrada un poco más tarde.
—Hey —saludé, sin abrir los ojos.
—¿Otro baño frío? —preguntó, riendo. Sacudí mi cabeza y le eché un vistazo.
Estaba inclinado contra el marco de la puerta, una pierna colgando casualmente
sobre la otra, sus brazos cruzados sobre su pecho, una sonrisa en su rostro. Se veía
tan candente como el infierno.
—En realidad, está tibio esta vez. ¿Quieres entrar? —ofrecí.
Se veía un poco sorprendido.
—¿En serio? —preguntó, parándose derecho, viéndose ridículamente anhelante.
Me reí y asentí en confirmación.
—En serio.
Más rápido de lo que creí posible, estaba desnudo y en la bañera detrás de mí,
envolviendo sus brazos a mí alrededor.

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