martes, 7 de enero de 2014

"Amigos Desconocidos" capítulo 21




Al llegar el lunes y concluir las clases, Israel fue a buscar a Diana donde siempre la encontraba: los jardines. Y allí estaba pero para sorpresa suya estaba sentada apartada de todos junto a Julián. Ambos estaban muy risueños y juguetones y a Israel no le gustó nada la imagen. Su amiga había estado hundida el día antes y ahora estaba de lo más feliz, si ese tipo tenía la culpa de sus cambios de humor ¡sería hombre muerto! Pero para ser sincero consigo mismo el planteamiento del bienestar de su amiga estaba opacado por un sentimiento de... ¡posesión! Era suya y no quería que se la tocasen. Le daba igual lo que pudiese eso significar. La rabia no lo dejaba razonar.

Israel camino decidido hacía ellos, ignorando los comentarios y saludos a su paso. Esa relación iba a acabar sí o sí. No había más opción.

Diana y Juli peleaban por la última patata de la bolsa de ella, mientras Israel aumentaba su furia al ver que Julián la cogía por la cintura.

Ella estaba tan ocupada intentando recuperar su bolsa que no se percató de que estaba sobre su ex novio ni de que su amigo se había parado frente a ellos con los brazos cruzados, en evidente reclamo.

- ¿Interrumpo? -preguntó Isra enojado.
- No me quiere dar mi bolsa -contestó berrinchuda Diana mientras hacía pucheros.
- La compré yo -aclaró Juli sacándole la lengua.
- Pero yo te la robé nada más comprarla, así que ya era de mi propiedad -replicó ella fingiendo aguantar las lágrimas.
- Ya sabes lo que dicen de robar a un ladrón. Además, -continuó Juli estirándose sobre el césped- me has dejado tengo derecho de vengarme y robarte la última patata -bromeó y saboreó el objeto de conflicto en sus narices.
- ¡Cruel! Que sepas que cuando te eches otra novia no tendrás mi recomendación. Le diré que eras el peor novio del planeta -se burló Diana con fingido enojo.
- Eso no es cierto. Soy un mal amigo, pero como novio no te me quejabas -dijo Julián en tono pícaro.

Diana no pudo evitar reírse. E Israel los miraba atónito. O estaban en crisis y volverían en escasos segundo o se habían convertido en íntimos sin que él se diese cuenta. Ambas cosas lo relevaban a él a un segundo plano. Y él nunca sería un segundón en la vida de Diani. 

Furioso se dio media vuelta para marcharse, pero una carcajada de Diana por un comentario de Julián, que ni siquiera escuchó, lo hizo quedarse. No dejaría que ese tipo se la robará. A su amiga, claro, se dijo no tan seguro como otras veces.

Ella vio la actitud de Isra y no supo qué le pasaba. Pensó que era probable que estuviese aún preocupado por ella. Estaba haciendo un enorme esfuerzo por estar bien y verlo sin tirársele encima y decirle que nunca la dejase. Pero lo estaba consiguiendo y Juli la estaba ayudando mucho. La ventaja de salir con un mujeriego es que se le olvida rápido que una vez fueron algo más que amigos y se toman las relaciones más en broma. Lo que hacía que no parasen de reír por cuantos recuerdos les pasaba por la mente.

Diana le hizo un gesto a Isra para que se sentara junto a ella y al ver que no lo hacía se incorporó lo suficiente para llegar hasta su mano, la apretó y tiró de él para que cayese al suelo.

Isra cayó sobre ella, tendiéndola sobre el césped. La miró de hito a hito. Sus ojos lo fascinaban, eran unas enormes mieles más valiosas que cualquier piedra preciosa. Y sus labios... ¿cómo serían sus labios? ¿Qué sabor tendrían? 

Diana notó que le faltaba el aire y no porque tuviese un peso pesado sobre ella, sino porque sus pulmones estaban cediendo su actividad para que el corazón pudiese trabajar el doble de rápido. Lo tenía tan cerca. Esos labios que había saboreado y seguía saboreando cada vez que cerraba los ojos.

Sin darse cuenta y casi automáticamente se fueron acercando lentamente. Sus labios estaban casi rozándose cuando se escuchó un carraspeo.

- No es por molestar, pero si se van a poner cariñosos podían  tener la decencia de buscaros un hotel. O al menos, esperar a que el novio recién plantado se vaya -bromeó Julián risueño.

Israel parpadeó rápidamente recapacitando y analizando la situación. Miró a Diana, de nuevo volvió la mirada a Julián y se separó de un salto. Se sentó sobre sus pies entre ambos y se frotó la mandíbula con expresión confusa.

Ella se apoyó sobre sus codos y sonrió a Julián.

- ¡Ya quisieras! Como te dije que no a lo del trío ahora vas buscando fantasías sexuales donde no las hay -se burló Diana. Sabía que no era muy adecuado el comentario, ya que Isra nunca la había escuchado bromear así. Pero esa era ella y tenía que ir acostumbrándose. Además, era su forma de autoprotección, se sentía segura cuando utilizaba el sexo y las bromas como armas. Y solía funcionarle para quitarle hierro al asunto.
- Sí cariño, pero era con otra mujer -le continuó la broma Juli.
- No recuerdo que especificaras. Ahora lo tienes el doble de complicado. En vez de buscarte a una tendrás que buscarte a dos para hacer tus cochinadas -le espetó divertida Diana.
- Tengo muchas amigas -informó Juli con una sonrisa pícara.
- Créeme, lo sé. Y creo que a alguna amiga mía -afirmó ella risueña.
- ¿Cómo? -preguntó Juli sin entender.

Ella sabía que le gustaba Yidda y puede que más adelante los ayudase a estar juntos. Pero primero él tenía que centrase un poco más y ella tenía que superar su pasado que la perseguía como un mal sueño. Su amiga era un niña muy buena y aunque tenía su temperamento, no lo había utilizado tanto como debiese o no en los momentos adecuados. Y Julián era un buen chico o podría serlo, algún día. Ella no confiaba en su fidelidad cuando salía con él, pero tampoco creía en la de ella misma, así que no le pareció muy relevante. Pero para salir con Yidd tenía que sentar la cabeza y solo tener ojos para ella. O ella misma se los sacaría.

Isra veía asombrado como los ex novios bromeaban sobre su vida sexual como si hablasen del tiempo. No podía creerse que esa fuese su amiga. No podía creerse que hubiese estado a punto de besarla. Y lo que menos podía creerse, es que ella hubiese dicho que no iba a pasar nada ¿Es que ella no notó la química y los fuegos artificiales? ¿Cómo no había podido notarlo? Pero si él a duras penas podía disimular las consecuencias de su excitación.

Estaba maldiciendo al mundo cuando escuchó una voz más que conocida. Daki se había acercado muy simpática y había empezado a charlar con Dianasobre el único tema que tenían en común, la universidad. Ya que para Vania, Israel había dejado de ser alguien cercano. Hablaron unos minutos por educación y esperó el momento oportuno para soltar su bomba.

- Cielo -dijo Vania acariciándole el pelo a Isra- ¿Fuiste al médico para que te mirase lo de tu "problemita"? -preguntó malévola. Llevaba todo el día deseando dejarlo en ridículo y sabía mejor que nadie que delante de la única persona que a Israel le fastidiaría ese comentario sería delante de Diana. Y así fue. La fulminó con la mirada, advirtiéndole que como dijese algo más la descuartizaba allí mismo- ¡Oh! Tranquilo eso le pasa a muchos hombres y no te preocupes porque ellos se enteren, son tus amigos -continuó burlona.
- Vaya -comentó Diana en un suspiró- ¡tiene que ser muy duro que te pase algo así! - Valga la ironía, pensó Israel con una carcajada mental.
- Bueno seguro que eso le pasa a todos los hombres alguna vez -se burló Vania feliz de la cara sonrojada de Israel.
- No, si me refería a ti. Tiene que ser duro, pero que muy duro, serle tan indiferente a un tipo que me consta se excita con los anuncios de tampones ¿Has ido al médico a mirártelo? -imitó Diana su voz exageradamente.

Vania se puso furiosa y se marchó mientras Diana y Julián se soltaban en carcajadas. Tras calmarse un poco Diana se acercó a su amigo y y le pasó el brazo por encima en gesto de complicidad.

- Si tu amigo no te responde yo te paso algunas revistas de mi papá. Que seguro lo que le pasa es que esta acojonado y escondido por tantas visitas a la gruñona esa -bromeó Diana sin parar de reírse.
- ¿En serio te ponen los anuncios de tampones? -preguntó Juli entre carcajadas.
- Solo en los que la protagonista sale desnuda -informó inexpresivo, mirando atónito a su amiga.
- Ah, bueno, esos ponen a cualquier hombre. Y que conste que a mí nunca me ha pasado nada parecido. Mi amigo siempre esta dispuesto cuando se le necesita -afirmó Julián orgulloso.
- Y cuando no -susurró Diana pero ambos la escucharon.
- No seas cruel con él -le ordenó Julián bromista- si ni siquiera te has dignado a presentarte.
- Uy, no, gracias. Algo me dice que he sido muy inteligente de salir airosa de nuestra relación -Aunque la verdad no le habría importado comprobar si se manejaba tan bien en la cama como fuera de ella, pensó ella.
- Por eso me has dejado. Si nos hubiésemos acostado serías adicta a mí e incapaz de separarte de mi lado -bromeó su ex novio mientras ella se soltaba en carcajadas.

Israel era incapaz de reaccionar y no sabía por qué. Todo era de lo más normal. Diana se había burlado y espantado a Vania -como muchas otras veces- se había burlado un poco de él -como era de esperar- y se tomaba todo el asunto en broma. Muy lógico, ¡en otras circunstancias! 

Él estaba intentando asimilar que Diana y Julián bromeasen como amigos de toda la vida, que sacasen temas sexuales y que Diana ni se hubiese dado cuenta de lo mucho que se había excitado cuando cayó sobre ella. Pero lo que ya no podía asimilar en esos momentos era soportar las bromas de la causante de su problema. Fue por ella por lo que no fue capaz de acostarse con Vania y en quien pensaba cuando se acostó con... como se llamase. Y ahora tenía que escucharla reírse de él. Se habría ido furioso en ese instante sino fuese porque escuchó la mejor noticia que le podrían haber dado ese día ¡Juli y ella no se habían acostado!

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