Cuenta Diana
Estaba dormida sentí que alguien me sacudía, era Chabela
Chabela: Despierta Diani
Diana: ¿Paso algo?-preocupada
Chabela: si, creo que metí la pata-la miré-pasa que llamó un amigo de tu papá, el apoderado de él aquí y pienso que el tuyo ahora.
Diana: ¿Y?-no entendía nada, aún estaba adormilada
Chabela: le conté o que pasó con tú papá y él me dijo que vendría a buscarte para que te quedes en su casa. A menos hasta que te acostumbres a la ciudad.-yo la miraba-Además yo tengo que irme de la ciudad unos días, no soportaría dejarte sola en esté casaron. Créeme que se lo que es.
Diana: no sé-dudaba un poco
Chabela: tranquila-me acariciaba la cabeza, me hablaba como una abuela, nunca tuve una. Pero me hacía acordar a la abuela de mis trillis.-Solo serán unos días que esté fuera. Mi nieta está enferma y debo ir a cuidarla.
Diana: entiendo-tan solo
Chabela: me quedaría más tranquila si te quedas con él y su familia.
Diana: está bien, pero solo dormiré allí algunos días, quiero estar aquí. He visto poco, pero hay algunas cosas de papá-aunque no quería mis ojos se llenaron de lagrimas-Si he decidido venir aquí, fue porque necesitaba encontrar la parte de él que no conocí.
Chabela: como tú quieras preciosa-siento el timbre-seguramente es él amigo de tú papá, además de la persona que maneja sus negocios aquí-ella bajo, yo me comencé a vestir, no quería irme de allí. Mi maleta seguía echa, me vestí y guarde lo poco que había sacado, luego baje despacio.
En el living vi a Cha ela sentada con un señor más o menos de la edad que tenía mí papá
Diana: Buenas noches-él me miro, miraba como impresionado, eran tan extraño.
XXX: buenas noches, eres tan parecida a…
Chabela lo interrumpió: a su papá.-sonrió-Diana él es Matías Hart
Diana: un gusto-me acerque y deje un beso en su mejilla
Matías: siento mucho lo de tú papá,-le di las gracias-la verdad cuando Chabela me dijo no lo podía creer, menos que no estuviera enterado.-lo miré sin entender-Además de su amigo, era su apoderado aquí en Lima , éramos socios en la concesionaría de autos que manejo
Diana: disculpe, pero no lo sabía. Papá no me hablo de usted-sincera
Matías: tranquila, él no era de hablar mucho de nada, ¿Te vienes conmigo?
Diana: si, pero una semana, si Chabela no está aquí aún, contrataré a alguien para que me ayude con la casa hasta que ella vuelva-rotunda
Matías: está bien, veo que eres tan terca como él. Cuando se témete algo en la cabeza nadie te lo saca-sonrió-¿Estás lista?-asentí-No es muy lejos, solo a unas cuadras. ¿Si quieres y a Diana no le molesta te llevamos hasta la estación del micro
Diana: no, no es molestia-sincera
Chabela: pero los voy a desviar-incomoda
Matías: no mucho, dale vamos-los tres nos fuimos, no se sentía algo raro en el pecho, quizás el cansancio del viaje, él sueño, vaya una a saber.
Una vez Chabela se fue en el micro, Matías me llevo a su casa, hablamos poco, más que nada de papá. Llegamos y tanto su esposa Johana como su hija Angie me recibieron bien.
Al hablar un rato con Johana, me di cuenta que ella es la directora de la Universidad de Cinematografía Hart
Johana: así que eres tú-sonrió-aunque delante de cámaras te iría muy bien, quizás más que detrás. Eres muy linda
Angie: si, lastina que vamos a tener que esperar a mañana para hablar un rato más, ya que seguro estás cansada y mamá y papá no quisieron que te quedarás conmigo en mi cuarto
Johana: tenemos el cuarto de Mario libre, no es necesario que estén las dos en tú cuarto
Ange.-la miré con curiosidad
Angie: Mario es mi hermano mayor, era un vago que andaba por el mundo. Ahora está acá en Lima, estudia, va a ser actor y vive con la novia, que dicho sea de paso cada vez me cae más gorda-por dentro sonreí, apenas la conocía y me contaba todo eso
Johana: Ange, Melissa es una buena chica. Hizo que tú hermano volviera y se pusiera a estudiar.-me miró-Por cierto él va a ser tú tutor para que puedas nivelarte-asentí
Matías: seguro lo conoces mañana, siempre viene a visitarnos
Angie: si quieres te acompaño a que te instales-se ofreció, asentí y me acompaño hasta una habitación que obviamente por los posters y por cómo estaba decorada pertenecía a un hombre.
Con Angie nos pusimos a hablar, al ver que estaba cansada me dejo sola, me cambie, me acosté y me quede dormida.
Cuenta Mario
Llegue feliz, abrí la puerta suave, su cartera estaba en el piso, ya sentía un nudo en la garganta, fui al cuarto y la sorpresa me a lleve yo.
Melissa: Mario-se tapaba con la sabana
Mario: eres una cualquiera, me dijiste que nunca más pasaría y acá estás revolcándote con Guty Carrera, tu JEFE. Ya veo como tan rápido llegaste a ser asistente personal, sin tener estudios para serlo.
Melissa: no me hables así, te juró que yo no…
Mario: claro ahora vas a decir que te obligo, eres una P…-le dije de todo, la furia podía conmigo
Agustín: no la trates así.
Mario: la trato como se me da la gana, se van de acá ya-él se vistió y se fue.- ¿Qué esperas para tomar tus cosas e irte?
Melissa: no me puedes echar, esté apartamento es mío también-no sé como estuve tan ciego, esa chica es de lo peor.
Mario: no es tuyo, es de mi familia, eres una cualquiera te vas de acá-ella llena de rabia se vistió, tomó todas sus cosas y las puso en una maleta.
Melissa: no tienes derecho, es solo una aventura
Mario: no me importa, esto se termino, dame las llaves-a duras penas me las dio y fue a la puerta
Melissa antes de irse: yo no tengo la culpa de que no sirvas en la cama, de que tuve que fingir mis orgasmos, por eso tenía otro. Debías haberlo agradecido, debes agradecerme por no haberte dejado yo-se fue, lloraba de rabia. Llamé al portero y le di órdenes expresas de que no dejará entrar más a Melissa.
Empecé a tirar todo, tenía bronca, rabia, irá, ¿Cómo no me di cuenta antes? Porque me enamoré como un idiota de esa víbora-tomé las llaves de mi auto y salí, no podía quedarme allí.
Fui a un bar, tomé y tomé, como pude maneje hasta casa de mis padres, no quería volver al apartamento, por suerte mi cuarto siempre estaba listo a pesar de no vivir allí.
Llegue y como pude abrí la puerta, todo giraba. Juraría que alguien movía de lugar la cerradura para que yo no le emboque. Entre, cerré, y despacio a pesar de que el piso se movía, llegue a mi cuarto. No sé si era del pedo que tenía, pero veía un bulto bajo las sabanas. Me acerque tambaleándome, saque la sabana y vi una chica dormida, de repente despierta, me ve Y GRITA
-AAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAHHHHHHHHHHHHHH
Mario: ni que sea tan feo oye!
Continuará…

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