viernes, 27 de diciembre de 2013

"Amigos Desconocidos" Capítulo 14




Diana estaba algo disgustada. El domingo por la noche hubo muy poca gente, de sus conocidos, en el local. Sabía que era debido a la fiesta de puertas cerradas. Ella le advirtió a su jefe de las consecuencias que conllevaría, pero se cegó por la fortuna de Julián. No podía culpar a su novio por ello. Pero estaba furiosa y frustrada. Tenía que hacer algo para que sus clientes habituales se sintieran especiales y supiesen que las puertas de "El Ritual" siempre estarían abiertas para ellos. 

- ¿Qué te ocurre preciosa? -preguntó Julián preocupado por el ensimismamiento de ella, mientras jugaba con su pelo.
- Nada. Y me estás haciendo nudos en el cabello -protestó irritada.
- Sigues pensando que por mi culpa has perdido a tus clientes ¿verdad? -espetó con tristeza.
- No, claro que no -dijo Diana apresuradamente levantándose de su regazado para mirarle a la cara- Tú no tienes nada que ver. Es simplemente que no se me ocurre ninguna manera de llamar su atención de nuevo -explicó frunciendo el ceño.
- Seguro que se te ocurrirá algo -afirmó Julián apretándola contra él. Le acarició el pelo y trasmitió toda la serenidad que ella no tenía.

Israel se había relajado un poco. Pasó la noche pensando las cosas con tranquilidad. Había sido absurdo su comportamiento. Quería mucho a Diana pero no le importaba con quien andase. Le preocupaba porque era su amiga pero tampoco había que hacer un drama de ello.

Tras las clases se dispuso a ir a los jardines como siempre los chicos estaban bajo el árbol de siempre, y junto a ellos se veía a un bulto que sino fuese porque los reconoció, habría sido imposibles pensar que eran dos personas. Diana estaba sentada en el regazo de Julián, con la cara hundida en su pecho, mientras él le acariciaba y le besaba el pelo a intervalos. No le molestaba, se dijo Israel y fue al encuentro de los demás.

- Hola chicos -dijo Isra haciéndose hueco- ¿De qué hablaban?
- ¿De qué otra cosa podríamos hablar? -señaló Stephano con desgana- De la pareja del momento que ha extrañado a todos.
- No pegan para nada -afirmó Vania mirando con una mueca de desagrado hacía Diana y Julián.

Israel siguió escuchando los comentarios y criticas despectivas sin hacer mucho caso, mirando como su amiga despeinaba y reía a carcajadas con su novio. No eran una pareja real, pensó Israel. Más bien parecían dos hermanos gemelos vestidos igual. Lo único que los diferenciaba era el pelo largo de ella. Julián tendría que estar con una niña más coqueta, seductora, del tipo que a él le gustaban. Y Dianita... con nadie, se dijo tajante. Ella no era de ir tras de un novio. Era evidente. Más que unos tórtolos parecían dos hermanos peleando en broma. Observó como ella le daba la espalda y él comenzaba a darle un masaje en los hombros. Israel le había dado millones. Eso no significaba nada. Observó como él bajaba las manos por su espalda y las introducía bajo la camiseta. Ella se tendió sobre su pecho y recostó la cabeza sobre un hombro de él. No importaba que la camiseta fuese ancha, se sabía que Julián estaba acariciándole el vientre a Diana ¡Eso no lo hacía un maldito hermano!

Israel sin saber que emoción le embargaba, se levantó dejando a todos con la palabra en la boca. Sin dar explicaciones ni despedirse caminó hasta el aparcamiento, pensando en la imagen que había visto. Estos días se había percatado de que ella era guapa. Y le había costado admitirlo. Pero nunca se planteaba que debajo de la ropa de hombre hubiese un cuerpo de mujer. Sabía que era una mujer. Era evidente que sería delgada. Pero la manera en la que Julián admiraba su cuerpo decía que había mucho más de lo que se podía apreciar ¿Tendría un cuerpo bonito? Se maldijo y golpeó con rabia el aire, sorprendiendo a todos a su alrededor. No podía pensar en esas cosas. Pero entonces otra idea pasó por su mente o más bien se repetía, martilleándole el cráneo. "Julián admiraba su cuerpo". Eso quería decir... ¡Lo habían engañado! Él conocía el cuerpo de ella perfectamente. Estaba claro que la había visto desnuda y ella no tenía reparos en que la tocase ¡Mier'da! En ese momento tenía claro cuales eran sus emociones: rabia, ira y frustración. Ella le había mentido y ese tipo se había aprovechado de ella... ¡Lo mataría!

Israel estaba apunto de volverse sobre sus pasos cuando una voz conocida se lo impidió.

- Isra ¿verdad? -escuchó llamarlo suavemente y se giró para ver de quién se trataba.
- Sí. Yidda ¿no es así? -preguntó sin interés.
- Aja -contestó Yidda con una sonrisa tierna y sensual a la vez- Pero llámame Yidd.
- ¡Ok! -exclamó Israel mirando hacía el camino que quería recorrer y la visita no le permitía.
- ¿Sabes donde puedo encontrar a Diana? -quiso saber Yidda ignorando su nerviosismo.

Era exactamente lo que necesitaba, se dijo Israel. Iría con ella a ver a Diana y así no podría decir que iba como un loco sin motivos a asesinar a ese tipo. Puede que no lo asesinara pero tendrían unas palabras.

Israel relajó la expresión y se disculpó con la bella chica. Condujo a Yidda hasta donde había visto a Diani y a Julián un rato antes pero ya no estaban. La joven le dijo que no se preocupase que la llamaría al teléfono móvil, pero este no daba señal. Y con fingida amabilidad Israel se ofreció a ayudarla a buscar a su amiga. Lo que en realidad quería era asegurarse de que no estuviesen haciendo nada indecoroso. Quería encontrarlos y punto, pensó fastidiado Israel. 

A Yidda no le hizo mucha gracia la idea de recorrer el campus con ese hombre, pero tuvo que aceptar porque sino se perdería en un segundo. Israel había sido muy brusco con ella y aún recordaba lo grosero que había sido en la otra ocasión, pero necesitaba su ayuda, reconoció Yidda a su pesar. 

Caminaron por los lugares más frecuentados por Diana y no se encontraba en ninguno. Ya abatidos tuvieron que imaginar que se habría ido a casa.

- Que extraño, me dijo que estaría aquí. Me aseguró que nos encontraríamos aquí que tenía algo urgente que contarme -comentó Yidda preocupada.
- Tranquila, seguramente lo que te quería contar es que se ha puesto de novia con Julián -informó Israel resentido.
- No, eso ya lo sé desde el sábado -afirmó Yidd risueña ¡Oh, no!, pensó ¡Había vuelto a meter la pata!- Quiero decir, que me llamo para contarme esa misma noche -mintió nerviosa al ver la cara de enojo de Israel.

La había llamado esa misma noche para contarle de su relación con Julián y a él ni siquiera le había insinuado que cupiese esa posibilidad. Los había tenido que pillar juntos para enterarse ¿Qué clase de amiga era? ¿Acaso no confiaba en él? ¿Qué demonios tenía esa niñata para que confiase en ella y no en él? recriminó furioso Israel.

La chica vio como se endurecía la expresión en el rostro de Israel y no sabía qué decir o si decir algo o no. Había intentado disimular que sabía todo lo que había pasado porque fue testigo de ello. Recordaba como Julián siguió como un perrito obediente, a Diana durante toda la noche, y que se fueron juntos. Además, de que obviamente en un momento de la noche Diana se había acercado para contarle. Temía meter más la pata, así que intentó sacar un tema neutro y que ambos compartían, así no habría discusión.

- Diani es muy responsable, no entiendo como es que no está aquí -dijo Yidda.

Israel ignoró el comentario. Le daba igual cuales fueron sus planes ¡Encima tenían planes juntas! A él lo ignoró el domingo para quedarse con su novio y ese mismo día ni lo había saludado pero para ella si tenía tiempo. No tenía el más mínimo interés de ser cortés y educado con esa chica. No le daría charla sin sentido para quedar bien ¡No la soportaba! Y no le importaba que hablasen los celos. Siempre había sido un amigo celoso y nunca había tenido problemas en reconocerlo.

- ¿Desde cuando se conocen? -preguntó Israel con autoridad.
- Hace como tres años -dijo Yidda tras pensarlo bien.
- Oh... Yo pensaba que hacía menos. Nunca me había hablado de ti -afirmó Julián despiadado.
- ¡Ya! Pero a mí si me ha hablado muchísimo de ti. Al principio, creía que eras su novio pero después me di cuenta de que no. Eso o eras el hombre más cornudo del planeta -bromeó Yidda divertida por un instante ¡Mierda! ¡Había vuelto a cagarla! Y la cara de asombro de Israel se lo confirmaban- Bueno, tengo que irme -se excusó apresuradamente- Dile a Diani si la ves que me llame -y añadió para si- Aunque no hará falta, me llamará para gritarme sin que se lo diga nadie.

Ella se fue de inmediato, dejando a Israel confundido ¿Diana había tenido muchos novios? Por la forma en la que lo había dicho no parecía que hablase de novios, sino más bien de relaciones esporádicas, sin mucha seriedad. No creía a Diana de esas. Diana nunca miraba a ningún hombre, hablaba de ellos o se la veía con ninguno hasta Julián. Ella no había estado nunca con un hombre. Israel estaba seguro de ello. Un experto como él, lo habría notado a la legua. Diana era una novata, no le cabía la menor duda. Si Yidda había dicho eso se referiría a que seguramente Diana hablaba mucho de los hombres de su entorno, bien por la costumbre de estar rodeada de hombres y era normal hacerles referencia, o porque se sentía más cómoda hablando de "chicos" con una mujer ¡Pero no había estado con ningún hombre! No podía desconocerla tanto como para no saber cosas tan esenciales como esa. Era su mejor amiga, la conocía mejor que a cualquier otra persona. La conocía mucho mejor que cualquier cría que se hiciese llamar su amiga por haber compartido algunas charlas cómplices.

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